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Decálogo para el Catequista

Decálogo para el Catequista   I. Cuidar mi vocación de catequista con la oración y la formación permanente.   II. Estudiar y amar la Palabra de Dios como fuente principal de la catequesis.   III. Crecer en el amor a Cristo, a la Iglesia y a cada hermano. IV. Desarrollar mi vida espiritual con la vivencia de los sacramentos y la participación activa a favor de la comunidad cristiana.   V. Dar testimonio de Cristo en toda circunstancia.   VI. Trabajar en común unión con los sacerdotes y mis hermanos en la fe.   VII. Preparar con seriedad y creatividad todos los encuentros catequísticos.   VIII. Participar con entusiasmo en los encuentros de formación, de oración y de programación de las catequesis.   IX. Servir con humildad y respeto, confiando   más   en la acción del Espíritu Santo que en mis méritos.   X. Revisar y purificar mis motivaciones para evitar la rutina y la autosuficiencia.

Y DIOS CREO A LOS CATEQUISTAS.

Y DIOS CREO A LOS CATEQUISTAS... (Oración reflexión para comenzar una reunión...) Cuando Dios creó el mundo, un día antes de darlo por terminado, Dios encomendó a sus ángeles la tarea de recorrer de nuevo el mundo y ver si faltaba algo por hacer. Un ángel llamado Juan, le contestó:  “Señor, mil veces nos has enviado a ver si faltaba algo, ya te hemos dicho que todo quedó muy bien.”  Y Dios se fue a dormir. A la mañana siguiente, Dios madrugó  más  de lo normal, y aún en pijama se asomó a la ventana y vio que el hombre estaba talando bosques, matando focas, robando a sus empleados, e inventando armas para pelear por el petróleo, antes aún de descubrirlo. Dios mandó a sus ángeles bajar a la tierra a indagar que había hecho mal y corregirlo. Muchos días después, los ángeles subieron a Su presencia. “ Señor, te tenemos que dar una mal noticia. Toda tu obra ha quedado perfecta salvo una cosa: el corazón del hombre se rasga con cada palabra que pronuncia...

Nacimiento de Jesus

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PALABRAS DEL EVANGELIO. NAVIDAD 20I2. San Juan Evangelista nos dice en el prólogo de su Evangelio, unas palabras muy apropiadas para este día de la Navidad: "A cuantos lo recibieron por la fe, Cristo el Niño Dios, les otorgó poder ser hijos de Dios". Estas palabras son la mejor noticia, el mejor regalo que en Navidad podemos tener. Ser hijos de Dios, no ser hijos de mal, sino hijos de Dios. Ante este regalo, ante esta felicitación, todo lo demás, es poca cosa, aunque buena. Todo el prólogo, es decir, el principio del Evangelio de San Juan, nos explica el encuentro maravilloso entre Dios y el humano; estas palabras son un cántico maravilloso, donde se alaba el gran poder de Dios, un poder que no oprime, sino que eleva, da inmensa alegría, ganas de vivir haciendo el bien, ganas de ser discípulo de tan gran Maestro. En el día de Navidad, hay que celebrar muy festivamente, con una alegría Única, la sublime realidad de que Dios se ha hecho humano como nosotros, esta singular...

El niño del Tambor

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Mi burrito sabanero

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Nacimiento de Jesus

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Nuestra Señora de Guadalupe

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