lunes, 30 de mayo de 2011

LA EUCARISTIA


   El centro de la liturgia de la Iglesia es la Eucaristía -la Misa-, que los Apóstoles celebraron desde el primer momento; desde entonces hasta ahora, la Misa ha permanecido esencialmente la misma.
    Vamos a exponer el sentido de las distintas partes y los diálogos entre el sacerdote y los fieles. También hablaremos de la obligación de asistir a Misa los domingos y fiestas de guardar, si se han cumplido los siete años, hay uso de razón y no existe impedimento grave.

  Ideas principales




1. La participación en la Eucaristía
   Objetivamente, la Misa es la acción más grande que se celebra en la tierra y, cuando asistimos, debemos participar con el mayor interés y devoción tratando de alcanzar el máximo fruto.
   Puesto que en la Misa se renueva el sacrificio del Calvario, deberíamos estar presentes con los mismos sentimientos de Santa María al pie de la cruz, acompañando a su Hijo plenamente identificada con Él.

2. Partes de la Misa
   La liturgia de la Misa se desarrolla conforme a una estructura fundamental, conservada a través de los siglos. Comprende dos grandes momentos con unidad básica: liturgia de la Palabra y liturgia eucarística, precedidas por los ritos iniciales y seguidas de la conclusión.
    Ritos iniciales, que tienen carácter de introducción y preparación:
    a) Cuando el celebrante se dirige hacia el altar se reza o se canta el introito.
    b) El sacerdote besa el altar en señal de veneración, porque simboliza a Jesucristo.
    c) Saluda a los fieles y les invita a reconocer sus pecados, rezando el "Yo confieso..." u otra de las fórmulas aprobadas por la Iglesia, que se encuentran en el Misal Romano. Aunque este acto penitencial no tiene la eficacia del sacramento y el pecado mortal sólo se perdona con la confesión, hemos de arrepentirnos y dolernos sinceramente de los pecados.
    d) Finaliza el rito inicial con el rezo o canto del Kyrie y a veces del Gloria, seguidos de la oración colecta.

    A) LITURGIA DE LA PALABRA. En esta parte de la Misa se distinguen los siguientes momentos:
    a) Lecturas de la Sagrada Escritura. Los domingos y fiestas hay tres: una del Antiguo Testamento, otra del Nuevo y la tercera del Evangelio. Entre lectura y lectura se canta o se reza el Salmo responsorial, con una respuesta que todos repiten.

    b) Homilía. El sacerdote explica las verdades reveladas por Dios y enseñadas por la Iglesia, para instruirnos en la fe y animarnos a mejorar nuestra vida, tomando pie de las lecturas y del sentido de la celebración.

    c) Profesión de fe o Credo. Es el acto solemne en el que confesamos nuestra fe; lo rezamos de pie, inclinando la cabeza en señal de respeto, al decir: "y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre".

    d) Oración de los fieles. Con esta plegaria pedimos por la Iglesia, por el Papa y la Jerarquía, por las autoridades civiles y por todos los hombres, en especial por los más necesitados.

    B) LITURGIA EUCARÍSTICA. Es la parte principal de la Misa que renueva -mediante la Consagración- el sacrificio de Cristo en la cruz. Las principales acciones son:

    a) Presentación de las ofrendas u ofertorio. El sacerdote ofrece a Dios el pan y el vino, que son la materia del sacrificio; con el pan y vino se pueden llevar otros dones para compartirlos con los necesitados. El sacerdote invita a la oración pidiendo que el sacrificio de la Iglesia sea agradable al Señor: "Orad, hermanos, para que este sacrificio..." Los fieles responden: "El Señor reciba de tus manos este sacrificio...".

    b) El Prefacio es un canto de alabanza y de acción de gracias al recordar las maravillas de Dios, para concluir con el cántico de los ángeles en el cielo: "Santo, Santo... Hosanna en el cielo".

    c) Sigue la Plegaria eucarística o Canon cuyo centro es la consagración, en la que el sacerdote pronuncia en nombre de Jesucristo y con intención de consagrar las mismas palabras que Él dijo en la última Cena. En este momento, Jesucristo se hace realmente presente sobre el altar, renovando el sacrificio redentor de su Pasión y Muerte. Aprovechar el momento para hacer actos de fe y pedir a Jesús cosas por los vivos y difuntos.

    d) Rito de la comunión. Se inicia con la breve monición que introduce el rezo del Padrenuestro, al que acompañan otras oraciones. Luego el sacerdote presenta la Sagrada Forma: "Este es el Cordero de Dios...", y los fieles continúan con él: "Señor, yo no soy digno..." haciendo un acto de humildad y de fe. La mejor manera de participar en la Misa es acercarse a comulgar estando en gracia de Dios y debidamente preparados; si no se va a comulgar, es aconsejable hacer una comunión espiritual.

    e) Rito de conclusión. Con el saludo y bendición final se acaba la Misa. Si se ha comulgado, conviene ocuparse unos minutos en dar gracias al Señor.

3. Respuestas de los fieles en la Misa
    Durante la Misa los fieles recitan dialogando o junto con el sacerdote oraciones como: "Yo confieso", "Gloria", "Credo", etc. Conviene aprender estas oraciones y respuestas para participar dignamente en la Misa; se pueden encontrar en el Misal o en un devocionario.

4. Primer mandamiento de la Iglesia: oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar
   Para enseñarnos la importancia de la Misa y ayudarnos a cumplir el tercer mandamiento de la Ley de Dios, la Iglesia obliga -bajo pecado mortal- a asistir a Misa los domingos y fiestas de guardar.
    Esta obligación empieza una vez cumplidos los siete años, para aquellas personas que gozan habitualmente del uso de razón y no tienen impedimento grave.
    La Iglesia desea que participemos en la Misa no porque está mandado, sino por iniciativa propia y con generosidad. Incluso se aconseja a los fieles que participen diariamente en la Santa Misa. La razón es clara: la Misa es el centro y la raíz de la vida de la Iglesia y de cada uno de los cristianos, y es el acto de culto por excelencia ofrecido a nuestro Padre del cielo. Si tuviéramos conciencia de lo que es y de lo que representa en nuestra vida y en la de la Iglesia, haríamos todo lo posible por asistir a Misa cada día.

AVISO CONFECION

CAPILLA

SANTA TERESA DE AVILA

INFORMA

LAS CONFECIONES DE NIÑOS DE PRIMERA COMUNION, NIVEL PARROQUIAL SERA

DIA: 4-JUNIO-2011

HORA: 09:00AM-1:00 PM

TEMA : “RECONCILIACIÓN ,PENITENCIA Y EUCARISTÍA”

ATENTAMENTE

COORDINACION GENERAL



lunes, 23 de mayo de 2011

EUCARISTIA

DIEZ FRECUENTES ERRORES DEL CATEOUISTA



1. El político: Habla fuerte, es el sabelotodo, sin esquema, rollo.

2. El indolente: No se adapta, sólo repite o lee el libro. Transmisor.

3. El burgués: Comodino, habla mucho de él, presume, termina pronto.

4. El intelectual: pretende transmitir la fe a base de puro razonamiento, habla un lenguaje que el auditorio no entiende.

5. El "General": le gusta amenazar, es regañón, polarizado en la disciplina.

6. El bonachón: permite todo, no exige nada. "¡Todos son tan buenos!"

7. El banquero: está persuadido que él sí sabe y que los demás no saben nada. El da. Los demás son depósitos que reciben.

8. El nervioso: habla rápidamente, se ataranta, se mueve demasiado, pone a  la gente nerviosa, vive tenso, incomoda al grupo.

9. El cirquero: se complace en hacerse notar, tanto se mueve que marea, prefiere divertir a educar.

10. El despistado: confunde los nombres de los alumnos, se alarga en los temas, no tiene idea de la hora, olvida tomar la tarea.

domingo, 22 de mayo de 2011

LOS 10 MANDAMIENTOS

En el Antiguo Testamento Dios entregó los Diez Mandamientos a Moisés en el Sinaí para ayudar a su pueblo escogidos a cumplir la ley divina.
Jesucristo, en la ley evangélica, confirmó los Diez Mandamientos y los perfeccionó con su palabra y con su ejemplo.
Nuestro amor a Dios se manifiesta en el cumplimiento de los Diez Mandamientos y de los preceptos de la Iglesia.
En definitiva, todos los Mandamientos se resumen en dos: amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo, y más aún, como Cristo nos amó.

¿Basta creer para salvarse?
No basta creer para salvarse, pues dice Jesucristo: Si quieres salvarte, cumple los mandamientos.

¿Quién dio los Diez Mandamientos?
Dios mismo dio los Diez Mandamientos a Moisés, y Jesucristo los confirmó y perfeccionó con su palabra y con su ejemplo.

¿Cuáles son los Diez Mandamiento de la Ley de Dios?
Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios son:
1º Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2º No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3º Santificarás las fiestas.
4º Honrarás a tu padre y a tu madre.
5º No matarás.
6º No cometerás actos impuros.
7º No robarás.
8º No dirás falso testimonio ni mentirás.
9º No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10º No codiciarás los bienes ajenos.


LA VIRGEN MARIA III


  

1.      ¿Quién es la Virgen María?

La Virgen María es la Madre de Jesús. Es la madre perfecta y nuestro modelo. Es nuestra Madre y la de la Iglesia. Nos ayuda a todos los hombres y pide por nosotros a Jesús, su Hijo.


2.      ¿Por qué decimos que la Virgen María es Inmaculada?

Decimos que la Virgen María es Inmaculada porque nació sin pecado original.


3.      Rezar al revés el Dios te salve (santa maría no)

Dios te salve Maria, llena eres de gracia el señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús



4.      Busca las siguientes citas (una x grupo)

Anunciación, visita a su prima Isabel...

PARABOLAS

1.     ¿Qué son las parábolas de Jesús?

Las parábolas de Jesús son comparaciones con las que Él anunció la llegada del Reino de Dios, sus características y las condiciones necesarias para aceptar ese Reino y vivir conforme a él.


  1. Narra dos Parábolas


  1. Busca en la Biblia la parábola del hijo pródigo


  1. Inventa una parábola cuyo fin sea enseñar la importancia de ir a misa todos los Domingos

viernes, 20 de mayo de 2011

LA VIRGEN MARIA MADRE DE DIOS


«Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María, que eres Virgen hecha Iglesia y elegida por el santísimo Padre del cielo, a la cual consagró Él con su santísimo amado Hijo y el Espíritu Santo Paráclito, en la cual estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien» (San Francisco, Saludo a la B.V. María).

«Santa Virgen María, no ha nacido en el mundo ninguna semejante a ti entre las mujeres, hija y esclava del altísimo y sumo Rey, el Padre celestial, Madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo, esposa del Espíritu Santo: ruega por nosotros... ante tu santísimo amado Hijo, Señor y maestro» (San Francisco, Antífona del Oficio de la Pasión).

«Francisco rodeaba de amor indecible a la Madre de Jesús, por haber hecho hermano nuestro al Señor de la majestad. Le tributaba peculiares alabanzas, le multiplicaba oraciones, le ofrecía afectos, tantos y tales como no puede expresar lengua humana» (2 Cel 198). «Francisco amaba con indecible afecto a la Madre del Señor Jesús, por ser ella la que ha convertido en hermano nuestro al Señor de la majestad y por haber nosotros alcanzado misericordia mediante ella. Después de Cristo, depositaba principalmente en la misma su confianza; por eso la constituyó abogada suya y de todos sus hermanos» (LM 9,3).

«El misterio de la maternidad divina eleva a María sobre todas las demás criaturas y la coloca en una relación vital única con la santísima Trinidad. María lo recibió todo de Dios. Francisco lo comprende muy claramente. Jamás brota de sus labios una alabanza de María que no sea al mismo tiempo alabanza de Dios, uno y trino, que la escogió con preferencia a toda otra criatura y la colmó de gracia». «Puesto que la encarnación del Hijo de Dios constituía el fundamento de toda la vida espiritual de Francisco, y a lo largo de su vida se esforzó con toda diligencia en seguir en todo las huellas del Verbo encarnado, debía mostrar un amor agradecido a la mujer que no sólo nos trajo a Dios en forma humana, sino que hizo "hermano nuestro al Señor de la majestad"» (K. Esser).

«El intenso amor a Cristo-Hombre, tal como lo practicó San Francisco y como lo dejó en herencia a su Orden, no podía dejar de alcanzar a María Santísima. Las razones del corazón católico y de la caballerosidad de San Francisco lo llevaban al amor encendido de la Madre de Dios... San Francisco cultivó con esmero y con toda su intensidad el servicio a la Virgen Santísima dentro de los moldes caballerescos y condicionado a su concepto y a su práctica de la pobreza. Nada más conmovedor y delicado en la vida de este santo que la fuerte y al mismo tiempo dulce y suave devoción a la Madre de Dios» (C. Koser).