domingo, 16 de octubre de 2011

ORACIÓN MISIONERA DE LOS NIÑOS

Oración misionera de los niños
Papá Dios, tú me has dado la vida, has permitido que te conozca y te ame como mi mejor amigo. A ti que siempre me acompañas y me has dado todo lo que tengo, hoy quiero ser generoso como tú me has enseñado, por eso pongo ante ti mi vida, para que todos los niños del mundo que no han oído hablar de ti, te conozcan y sean también tus amigos.
Te doy mis manos para que todos los sacerdotes que ofrecen al mundo el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, también lo ofrezcan con su testimonio de vida y sean consuelo y presencia de tu amor para todos los niños que no son amados.
Te doy mis pies para que todos los misioneros que recorren largos caminos anunciando el Evangelio, sean recompensados por tu paz y alegría en el servicio y donación de su vida.
Te doy también mi boca para que todos los niños que te hemos conocido, seamos valientes y nunca nos avergoncemos al hablar de ti.
Te doy mi corazón para que todos los hombres nos veamos como hermanos y de este modo nos ayudemos, seamos caritativos, comprensivos, nos amemos como tú nos amas y seamos dadivosos con los que más necesitan.
Todo mi ser es tuyo, Señor, por todos los niños que sufren, pasan soledad y miedo por las guerras y la gente mala que quebranta sus derechos.
Jesús, que tu Santo Espíritu suscite en tu Iglesia muchos niños que te conozcan y te amen, para que todos unidos y consagrados a ti como discípulos y misioneros, ayudemos con nuestra vida y oración a que todos te conozcan y te amen.
Por la intercesión de la Virgen María, nuestra mamá, danos vocaciones misioneras que quieran ir allá donde nadie ha oído hablar de ti, donde no hay esperanza, para que se enciendan la luz de la fe y descubran en ti la salvación.
Sé que tú no fallas pues eres mi amigo fiel y por eso confío en ti, confía también en mi y cuenta conmigo para darte a conocer con mi vida, si tú quieres deseo ser auténtico discípulo y misionero tuyo. Amén.
Pbro. Aldo Israel Estrella García
Secretario Nacional de la IAM
OMPE México

sábado, 15 de octubre de 2011

SANTA TERESA DE AVILA

SANTA TERESA DE AVILA
FESTIVIDAD: 15-OCTUBRE


"Dios no ha de forzar nuestra voluntad;
toma lo que le damos; mas no se da a sí del todo
hasta que nos damos del todo". (Santa Teresa de Jesús)

viernes, 14 de octubre de 2011

SANTA TERESA DE AVILA 15-OCTUBRE


SANTA TERESA DE AVILA 
(S. Teresa de Jesús)
1515-1582



  • Festividad: 15 de octubre
  • Fecha de beatificación: 1614
  • Fecha de canonización: 1622
  • Nacionalidad: española
  • Patrona: enfermedades, dolores de cabeza, pasamaneros, pérdida de parientes, oposición a la autoridad de la Iglesia, de la gracia de saber orar bien, de la orden de los Carmelitas, personas ridiculizadas por su fe, Alba de Tormes, Ávila, España.

 ORACIÓN DE SAN ALFONSO Mª LIGORIO

Oh, Santa Teresa, Virgen seráfica, querida esposa de Tu Señor Crucificado, tú quien en la tierra ardió con un amor tan intenso hacia tu Dios y mi Dios y ahora iluminas como una llama resplandeciente en el paraíso, obten para mi también, te lo ruego, un destello de ese mismo fuego ardiente y santo que me ayude a olvidar el mundo, las cosas creadas, aún yo mismo, porque tu ardiente deseo era verle adorado por todos los hombres. Concédeme que todos mis pensamientos, deseos y afectos sean dirigidos siempre a hacer la voluntad de Dios, la Bondad suprema, aun estando en gozo o en dolor, porque El es digno de ser amado y obedecido por siempre. obten para mí esta gracia, tú que eres tan poderosa con Dios, que yo me llene de fuego, como tú, con el santo amor de Dios. Amén.

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ORACIÓN A SANTA TERESA DE JESÚS

Santa Teresa, esposa virgen, especialmente amada del Crucificado, y doctora de la Iglesia, alcánzame que a imitación tuya prefiera cumplir la voluntad y ganar la amistad el Sumo Bien, antes que todos los goces de la tierra. Dame fortaleza para seguir tu ejemplo de servir públicamente a Cristo con la perfección que Él pide, a pesar de todas las contradicciones. Y que con tu auxilio pueda superar las dificultades de esta vida y merecer el descanso sin fin del cielo. Amén.



lunes, 10 de octubre de 2011

CARMELO TERESIANO MISIONAL

Espíritu Misional del Carmelo Teresiano


Resumen de la tradición e historia misionales del Carmelo Teresiano.

1. Desde sus comienzos el Carmelo Teresiano tiene una configuración misional. La carismática Madre Santa Teresa de Jesús (1515-1582) le infundió esa orientación y esa vocación. Recordamos la anécdota de la infancia teresiana. A los 7 años "concertábamos irnos a tierras de moros, pidiendo por amor de Dios, para que allí nos descabezasen" (Vida 1, 5). Así intentó con su hermano Rodrigo "la fuga" de la casa paterna.

Escalando la cumbre de su madurez espiritual, experimentó la gracia de la visión del infierno, rica en consecuencias y resoluciones personales.
Entre la remoción interior que le produjo, anota: "De aquí también gané la grandísima pena que me da las muchas almas que se condenan (de estos luteranos en especial, porque ya eran por el bautismo miembros de la Iglesia), y los ímpetus grandes de aprovechar almas" (Vida 32, 6). De este desasosiego interior arrancó la primera idea de la Reforma del Carmelo (ibid., 10).

Pasando por los vehementes apóstrofes del Camino de Perfección, sobre todo los capítulos 1 y 3, recordemos el texto del libro de las Fundaciones. Es clásica la referencia de la fuerte sacudida interior que le causó la visita del misionero franciscano Alonso Maldonado de Buendía, que venía de las Indias (1566), cuando le "habló de los millones de almas que allí se perdían por falta de doctrina... Yo quedé tan lastimada de la perdición de tantas almas, que no cabía en mí... Clamaba a Nuestro Señor, suplicándole diese remedio cómo yo pudiese algo para ganar alma para su servicio..." (F 1, 7).

En otra ocasión escribía a su hermano Lorenzo de Cepeda en Quito: "Nos juntemos entrambos para procurar más su honra y gloria y algún provecho de las almas, que esto es lo que mucho me lastima, ver tantas perdidas, y esos indios [de América] no me cuestan poco" (Cta. del 17.01.1570).

Teresa de Jesús quedará todavía subyugada por el apostolado de la redención de los cautivos, evocando el caso que había leído en la vida de San Paulino de Nola (cf. Meditaciones sobre los Cantares 3, 4) y de la conversación mantenida con el alcantarino Alonso de Cordovilla (ibid., 8).

Seis meses antes de su muerte tuvo conocimiento de la primera expedición misional de los Carmelitas Descalzos, que zarpó del puerto de Lisboa el 5 de abril de 1582 a tierras africanas del reino cristiano del Congo. El superior provincial, P. Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, precisa bien que ejecutó este envío "todo con consejo y ayuda de la misma Madre" Teresa de Jesús (Sermón teresiano, 16 BMC 491).

2. Esta determinante impronta misional en la orientación y y desarrollo de la vida de la Orden ha permanecido como línea constante en el Carmelo Teresiano a través de su historia. El ideólogo de la vocación misionera del Carmelo, el calagurritano P. Juan de Jesús María, escribía de los hijos de Santa Teresa: "No satisfacen suficientemente su propósito si se dedican a la contemplación sólo para perfeccionarse a sí mismos, sin aspirar a la conversión de los infieles" (Compendium Vitae B.V. Teresiae a Iesu. Roma, 1609).

Es sintomático, por ejemplo, que el primer decreto del Definitorio General de la Orden en Roma fuera para ejecutar un proyecto misional: la fundación de una Misión en Polonia y de un convento en Sion (Suiza) "para convertir herejes con la ayuda de Dios" (cf. Acta Definitorii Generalis OCD Congregationis S. Eliae (1605-1658). Roma 1985, p. 3). Anecdóticamente hay que recordar que el primer obispo de la familia teresiana fue el misionero P. Juan Tadeo Roldán de San Eliseo (1574-1633), preconizado ordinario de Isfahán (Persia) el 6 de setiembre de 1632.

3. Desde los comienzos se ha mantenido y se ha desarrollado esta tradición misional en el Carmelo de Teresa. Basta recordar a sus figuras más representativas. El primer superior provincial de la nueva Provincia Carmelitana, P. Jerónimo Gracián de la Madre de Dios (1545-1614), y el V. Domingo de Jesús María Ruzola (1559-1630) participaron en la fundación de la Congregación romana de Propaganda Fide (1622). El V. P. Juan de Jesús María, el "Calagurritano" (1564-1615), sistematizó teológicamente la ciencia misional. Al V. P. Tomás Sánchez Dávila de Jesús (1564-1627) se le reconoce como iniciador de la Misionología con su estudio "De Procuranda salute omnium gentium" (Amberes, 1613).

Entre los autores clásicos recordamos todavía - entre otros - al P. Próspero del Espíritu Santo (1583-1653), que recuperó para la Orden la colina del Monte Carmelo en Palestina (1631), al indólogo austríaco P. Paulino de San Bartolomé (1748-1806).

4. La vocación misionera del Carmelo está reflejada actualmente en sus Constituciones, renovadas según la mente del Concilio Vaticano II. El cap. 6 lleva por título "Misión apostólica de la Orden". Leemos así en uno de sus números: "La evangelización de los pueblos... fue siempre con justicia una de las obras predilectas de la Orden. En efecto, nuestra Madre santa Teresa prendió en su familia la llama del celo misional que la abrasaba, y quiso que sus hijos trabajasen también en la actividad misionera. Por eso, - añade - se ha de procurar con desvelo que este entusiasmo misional se mantenga y propague en la Orden, que todos se interesen por la evangelización de los pueblos y que se promocionen las vocaciones misioneras en todas partes..." (Const. y Normas aplicativas de los Hermanos de la OCD. Roma, 1986, nº 94).

La cumbre de la misionariedad carmelitana representa Santa Teresita del Niño Jesús (1873-1897), proclamada el 14 de diciembre de 1927 Patrona universal de las Misiones "al igual que San Francisco Javier" por el Papa Pío XI.

OBRA LITERARIA Y MISTICA DE STJ

La obra literaria y mística de Santa Teresa


Las obras principales de la Doctora Mística, como reconoce oficialmente la Iglesia Católica a Teresa de Jesús, se pueden dividir de la siguiente forma, aun cuando forman un todo armonioso: 
 
1º)Obras autobiográficas ( VIDA, RELACIONES, FUNDACIONES)
 
2º) Obras doctrinales ( CAMINO DE PERFECCIÓN, CONCEPTOS DE AMOR DE DIOS, CASTILLO INTERIOR O MORADAS.)
 
3º) CARTAS Y POESÍAS

El libro de su Vida: obra de madurez (1561-1565) es un prodigio de estilo femenino, lleno sinceridad y frescura. Junto a datos personales e íntimos, gracias a los cuales se pueden conocer todo un proceso personal de entrega a la vida espiritual en sus componentes fundamentales- purgación, iluminación y unión mística- se encuentran también análisis profundos y maravillosos del camino ascético-místico.

Libro de las Relaciones: puede considerarse un complemento del libro de la Vida.

Libro de las Fundaciones: en él se encuentran toda la vida de aventurera a lo divino que fue Sta. Teresa. Hoy nos parece increíble cómo esta mujer admirable pudo recorrer media España fundado conventos con escasos medios y continuas persecuciones. En este libro quedan patentes cualidades tan sobresalientes como: el espíritu de lucha, la capacidad organizativa y emprendedora, la prudencia y su habilidad para relacionarse con toda clase de personas desde el Rey Felipe II, hasta los más humildes mesoneros, arrieros. Las Fundaciones nos presentan un retablo único de la España del S.XVI.

Libro de las Moradas o Castillo Interior: es la obra cumbre de Sta. Teresa y una de las cumbres de la Mística Experimental. En esta obra maravillosa predomina la unidad basada en la alegoría -metáfora continuada- en la que el alma es comparada con un castillo todo diamante, compuesto de "muchas Moradas, unas en lo alto, otras en lo bajo y otras a los lados; y en el centro o mitad de todas éstas tiene la más principal, que es donde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma". Las tres moradas primeras se corresponden con la primera etapa de la vida espiritual, vía purgativa, las tres siguientes se corresponden con la vía iluminativa; la séptima y última morada con la vía unitiva.

Los conceptos de amor de Dios: contienen un comentario original y efusivo sobre el bíblico Cantar de los cantares.

El Camino de Perfección: es un tratado de ascética dirigido a las monjas de sus monasterios, en él se ve reflejado el penetrante análisis psicológico que la Santa hace del alma femenina. La mujer que ha experimentado los más grandes gracias místicas, aparece con los pies en el suelo, conocedora de las más profundas motivaciones del alma femenina.

Las cartas: tienen una importancia fundamental para conocer la dimensión social de la Santa Andariega, con su estilo único son una muestra interesante de todas las relaciones que la Sta. Teresa desplegó para llevar a cabo la Reforma Carmelitana, se conservan una 400 dirigidas a las personas más plurales por sus oficios, profesión y posición social.

Los poemas: son de menor importancia que su obra en prosa, tienen un marcado acento popular y entroncan perfectamente con la lírica del pueblo, entre los poemas más conocido está el que empieza con el verso Vivir sin vivir en mí. La lírica teresiana tiene un tono fervoroso y estilo sencillo.

ESTILO TERESIANO

Santa Teresa escribe por obediencia y muchas veces contra su voluntad. Ajena al artificio literario no pretende nunca trastornar la retórica. Su estilo se mueve dentro del gran principio valdesiano: escribo como hablo, que ella modifica ,cuando afirma: iré hablando con ellas en lo que escribiere, esto fue lo que motivo el juicio literario formulado por Fray Luis de León, quien puso los fundamentos definitivos de todo análisis crítico teresiano. Escribe el excelente crítico: (...) no es menos clara ni menos milagrosa la segunda imagen que dije, los libros; en los cuales, sin ninguna duda, quiso el Espíritu Santo que la Madre Teresa fuese ejemplo rarísimo. Porque en la alteza de las cosas que trata, y en la delicadeza y claridad con que las trata, excede a muchos ingenios; y en la forma de decir, y en la pureza del estilo, y en la gracia y buena compostura de las palabras, y en una elegancia desafeitada que deleita en extremo, dudo yo que haya en nuestra lengua escritura que con ellos se iguale..".

EL MENSAJE DE STJ

El mensaje de Santa Teresa


Que dejemos actuar a Dios en nuestro corazón.

Que procuremos crecer en amistad con Dios por la oración.

Que luchemos contra cuanto nos aleja del Señor.
 
Que procuremos alcanzar la santidad cueste lo que cueste.

Y EL ALMENDRO FLORECIO, STJ













Cuadro de la muerte de santa Teresa, obra de sor Isabel Guerra
La insigne artista y académica sor Isabel Guerra, miembro del Comité de Honor de la Asociación Amigos de Ana de San Bartolomé, ha querido contribuir a la difusión de la figura de esta gran carmelita, compañera de santa Teresa de Jesús, fundadora de Carmelos en Francia y Flandes, y amiga y consejera de la infanta Isabel Clara Eugenia -hija de Felipe II y Gobernadora de los Países Bajos-.
Ha pintado un óleo de grandes dimensiones reflejando el momento que marcó su vida y se convirtió en su gran referente: la muerte de santa Teresa en sus brazos. Para recrear la escena se ha basado en los testimonios de los procesos de canonización de Teresa de Jesús y en la Autobiografía de Ana de San Bartolomé, que desvelan los hechos extraordinarios que sucedieron aquel anochecer del 4 de octubre de 1582, en el Carmelo de Alba de Tormes, y la visión que la Beata describió: «Y el día que murió estuvo desde la mañana sin poder hablar; y a la tarde me dijo el padre que estaba con ella que me fuese a comer algo. Y en yéndome, no sosegaba la Santa, sino mirando a un cabo y a otro. Y díjola el padre si me quería, y por señas dijo que sí, y llamáronme. Y viniendo, que me vio, se rió; y me mostró tanta gracia y amor, que me tomó con sus manos y puso en mis brazos su cabeza, y allí la tuve abrazada hasta que expiró, estando yo más muerta que la misma Santa, que ella estaba tan encendida en el amor de su Esposo, que parecía no veía la hora de salir del cuerpo para gozarle. Y como el Señor es tan bueno y veía mi poca paciencia para llevar esta cruz, se me mostró con toda la majestad y compañía de los bienaventurados sobre los pies de su cama, que venían por su alma. Estuvo un Credo esta vista gloriosísima, de manera que tuvo tiempo de mudar mi pena y sentimiento en una gran resignación y pedir perdón al Señor y decirle: Señor, si Vuesa Majestad me la quisiera dejar para mi consuelo, os pidiera, ahora que he visto su gloria, que no la dejéis un momento acá. Y con esto expiró y se fue esta dichosa alma a gozar de Dios como una paloma».

Esa visión extasió a Ana de San Bartolomé, cuyo rostro encendido concentró todas las miradas mientras Teresa de Jesús moría y un almendro seco florecía en la huerta: «Vio esta testigo y otras religiosas, a la mañana siguiente, que un arbolillo seco y que nunca había llevado fruto, que estaba en un campecillo que caía delante de la celda donde la dicha madre Teresa de Jesús estaba muerta, estaba cubierto de flor y blanco como la nieve; lo cual pareció cosa milagrosa, lo uno por ser a cinco de octubre, que es el rigor del invierno; lo otro, porque el dicho arbolillo estaba seco y nunca había llevado flor, ni de allí adelante la llevó». Otros testigos destacaron la tersura que recuperó el rostro inerte de Teresa de Jesús y al aroma que envolvió la celda: «El cuerpo quedó blanco... y no se echaban de ver las arrugas que por su edad tenía..., fue tanto el olor que salió de su cuerpo...»; «Nunca pudo atinar a lo que olía, porque el olor era tan suave y penetrante y confortativo, que le pareció que el estoraque y benjuí, algalia, y almizcle y ámbar se quedan muy atrás».Sor Isabel Guerra ha querido plasmar el adiós a la vida de santa Teresa en brazos de la Beata Ana de San Bartolomé, en el sublime momento en que ésta tiene la visión de la gloria que espera a Teresa de Jesús. Un almendro florecido abraza toda la escena y se convierte en el símbolo de muerte como florecimiento de Vida.

JESUS DE TERESA

Se cuenta que Santa Teresa de Jesús, yendo un día por las escaleras del Monasterio de la Encarnación en Avila, España, se tropezó con un hermoso Niño. Sorprendida por ver un niño dentro de la clausura monacal, se dirigió a él preguntándole:- ¿Y tú quién eres?. El niño le replicó a su vez con otra pregunta: -¿Y quién eres tú?. La madre respondió: -Yo, Teresa de Jesús. Y el niño sonriente le repuso: -Pues yo soy, Jesús de Teresa.