miércoles, 25 de septiembre de 2013

lunes, 2 de septiembre de 2013

Nueva Pagina WEB STJ

La comunidad Teresiana, se prepara para el centenario del Nacimiento de Sta. de Jesús, convoca a toda la gran familia Teresiana a hacer oración , leer los escritos de Sta. teresa, e igualmente presentamos nuestra nueva pagina web y nuestras redes sociales, que estamos desarrollando como parte de los preparativos teresianos.

"Desasimiento, Amor Fraterno y Humildad"





El Papa convoca jornada de ayuno y oración por la paz en Siria, Medio Oriente y el mundo

Papa Francisco


VATICANO, 01 Sep. 13 / 09:31 am (ACI/EWTN Noticias ).- El Papa Francisco anunció hoy, en sus palabras previas al rezo del Ángelus, la convocatoria a toda la Iglesia para una jornada de ayuno y oración para el 7 de setiembre, por la paz en Siria, en Medio Oriente y en el mundo entero.

“Hermanos y hermanas, he decidido convocar para toda la Iglesia el próximo 7 de septiembre, víspera de la fiesta de la Natividad de María, Reina de la Paz, una jornada de ayuno y de oración por la paz en Siria, en Oriente Medio, y en el mundo entero”, dijo.

El Santo Padre hizo extensiva esta invitación al ayuno y oración, “según el modo que considerarán más oportuno, a los hermanos cristianos no católicos, a los pertenecientes a las demás religiones y a los hombres de buena voluntad”.

“El 7 de septiembre, en la Plaza de San Pedro, aquí, desde las 19:00 y hasta las 24:00, nos reuniremos en oración y en espíritu de penitencia para invocar de Dios este gran don para la amada nación siria y para todas las situaciones de conflicto y de violencia en el mundo”.

El Papa exclamó que “¡la humanidad tiene necesidad de ver gestos de paz y de escuchar palabras de esperanza y de paz!”.

“Pido a todas las Iglesias particulares que, además de vivir este día de ayuno, organicen algún acto litúrgico según esta intención”.

domingo, 14 de julio de 2013

Virgen del Carmen

Historia Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada.  Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.
En las palabras de Benedicto XVI, 15,VII,06:
"
El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los «Carmelitas», familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración.
Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.
Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar.  Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

Los Carmelitas y la devoción a la Virgen del Carmen se difunden por el mundo
La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.
La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron.
España Entre los lugares en que se venera en España la Virgen de España como patrona está Beniaján, Murcia. Vea ahí mas imágenes.
América: Es patrona de Chile; en el Ecuador es reina de la región de Cuenca y del Azuay, recibiendo la coronación pontificia el 16 de Julio del 2002. En la iglesia del monasterio de la Asunción en Cuenca se venera hace más de 300 años. Es además venerada por muchos en todo el continente.

"La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales” (Pío XII, 6-VIII-1950).
¿Qué es el Escapulario Carmelita?escapulario
Escapulario carmelita
Ver también: Escapulario Verde
El escapulario es un sacramental
Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.
El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos sino que nos nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del pecado si los recibimos con devoción.
Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios.
Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. (ver ilustración arriba). Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos.
Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios."
¿Cómo se originó el escapulario?
La palabra escapulario viene del Latín "scapulae" que significa "hombros". Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros.  Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.
Virgen del CarmenLa Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251
En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la protección para toda la comunidad.
En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:
"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"
Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos.
La Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV y le prometió para quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que "como Madre de Misericordia con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, (...) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza".
Explicación de la Promesa:
Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.
El escapulario tiene 3 significados:
1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos.
Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.
Vemos en la Biblia:
-Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto - signo de perdón)
-Jonatán le dio su manto a David: símbolo de amistad
-Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.
-S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.
2)Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.
Consagración: 'pertenecer a María' es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.
-En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: "que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos"
En las palabras del Papa vemos mas vez mas devoción a la Virgen del Carmen es devoción a la Inmaculada.
Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras.
3)El suave yugo de Cristo: "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". (Mt 11:29-30)
-El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar.
Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga.
Se debe vivir lo que significa
El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación.  Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos   y obedientes por amor a Dios.
Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros hermanos.  El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo lo de este mundo está pasando.
En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor.   Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.
Imposición del Escapulario:
-La imposición se hace preferentemente en comunidad.
-Es necesario que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con este signo de devoción a la Santísima Virgen.
-El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice la oración:
"Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna"
¿Puede darse el escapulario a quien no es católico?
Sí. El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no-católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario. 
Testimonios de Conversiones
Un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo: "Padre, yo no soy católico". "¿Entonces, ¿por qué está usando el Escapulario Carmelita?", preguntó el sacerdote. "He prometido a mis amigos usarlo", explicó el paciente. "Además rezo un Ave María diariamente." "Usted se está muriendo" replicó el sacerdote. "¿Quiere hacerse católico?" 'Toda mi vida lo he deseado", contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz.
Juan Pablo II habla del escapulario >>>
Nuestra Señora del CarmeloLa Medalla Escapulario
La medalla-escapulario tiene en una cara la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la imagen de la Bienaventurada Virgen María en su reverso. En 1910, el Papa Pío X declaró que, una persona válidamente investida en su escapulario de tela podía llevar la medalla-escapulario en su lugar, provisto que tuviera razones legítimas para sustituir su escapulario de tela por la medalla- escapulario. Esta concesión fue hecha a petición de los misioneros en los países del trópico, donde los escapularios de tela se deterioran pronto. Ahora bien, el Papa Pío X y su sucesor, el Papa Benedicto XV, expresaron su profundo deseo de que las personas continuaran llevando el escapulario de tela cuando fuera posible, y que no sustituyeran el escapulario de tela por la medalla escapulario sin que medie primero razón suficiente. La vanidad o el miedo a profesar su fe en público no pueden ser razones que satisfagan a Nuestra Señora. Personas de esta clase corren el riesgo de no recibir la promesa del escapulario del Carmen. (tomado del panfleto "Otorga mucha importancia a tu escapulario" del Apostolado Mundial de Fátima, Washington, NJ 07882-0976 USA).
Advertencias prácticas
Una vez bendecido el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores.
Los escapularios gastados, si han sido bendecidos no se deben echar a la basura. Se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.
Alerta contra abusos:
El escapulario NO salva por si solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es una excusa para evadir las exigencias de la vida cristiana. Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden Carmelita nos dice: "No lleguemos a la conclusión que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos... Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la ´omnipotencia suplicante´ de la madre de la misericordia."
Los Papas y Santos han muchas veces alertado acerca de no abusar de la promesa de nuestra madre como si nos pudiéramos salvar llevando el escapulario sin conversión. El Papa Pío XI nos advierte: "aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para darle honor"
Vivir en pecado y usar el escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora.
San Claude de la Colombiere advierte: "Tu preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario"
El Privilegio Sabatino: (sábado)
La Virgen rescata del purgatorioEste privilegio es una promesa de la Virgen que consiste en la liberación del purgatorio el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por medio de una intercesión especial de la Virgen
Se originó en una bula o edicto que fue proclamado por el Papa Juan XXII en marzo 3, 1322 como resultado de una aparición que tuvo de la Virgen en la que prometió para aquellos que cumplieran los requisitos de esta devoción que "como Madre de Misericordia, con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza".
Condiciones para que aplique este privilegio
1) Usar el escapulario con fidelidad.
2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida.
3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 décadas del rosario.
El Papa Pablo V confirmó en una proclamación oficial que se podía enseñar acerca del privilegio sabatino a todos los creyentes.
El Escapulario y la Virgen de Fátima:
Es evidente que la Virgen  María quiere revelarnos de manera especial el escapulario. Reporta Lucia (vidente de Fátima, hoy Hermana María del Inmaculado Corazón), que en la última aparición (Octubre, 1917, día del milagro del sol), la Virgen vino vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano y recordó que sus  verdaderos hijos lo llevaran con reverencia. También pidió que los que se consagraran a ella lo usaran como signo de dicha consagración.
Hablan los Papas y los santos
El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario solo 25 años después de la Visión del Escapulario. 600 años mas tarde cuando abrieron su tumba, su escapulario estaba intacto.
El Papa Pío XII habló frecuentemente del Escapulario. En 1951, aniversario 700 de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa ante una numerosa audiencia en Roma exhortó a que se usara el Escapulario como "Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María" (tal como pidió la Virgen en Fátima).  El Escapulario también representa el dulce yugo de Jesús que María nos ayuda a sobrellevar. Y finalmente, el Papa continuó, El Escapulario nos marca como hijos escogidos de María y se convierte para nosotros (como lo llaman los alemanes) en un 'Vestido de Gracia".
El mismo día que S. Simón Stock recibió de María el escapulario y la promesa, el fue llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó puso el escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la promesa que le acababa de hacer. Inmediatamente el hombre se arrepintió, se confesó y murió en gracia de Dios"
San Alfonso Ligorio y S. Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y usaban el escapulario. Cuando murió San Alfonso Ligorio le enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su escapulario. Muchos años después cuando abrieron su tumba encontraron que su cuerpo y todas las vestimentas estaban hechas polvo, sin embargo su escapulario estaba intacto. El escapulario de San Alfonso está en exhibición en su Monasterio en Roma.

San Alfonso Ligorio nos dice: "Herejes modernos se burlan del uso del Escapulario. Lo desacreditan como una insignificancia vana y absurda."

San Pedro Claver, se hizo esclavo de los esclavos por amor. Cada mes llegaba a Cartagena, Colombia un barco con esclavos. San Pedro se esforzaba por la salvación de cada uno. Organizaba catequistas, los preparaba para el bautismo y los investía con el escapulario. Algunos clérigos acusaron al santo de celo indiscreto. Sin embargo él continuó su obra hasta tener mas de 300,000 conversos.

«Yo quería saber si María en realidad se había interesado en mí, y en el escapulario Ella me ha dado la seguridad más palpable. Sólo necesito abrir mis ojos, Ella ha otorgado su protección a este escapulario: 'Quien muera vestido en él no sufrirá el fuego eterno`.»
Dijo también: "Debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y las diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a ella y por consiguiente no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el cielo, lo digo sin vacilar ni un momento, ¡El Escapulario Carmelita es su predilecto!" y agrega "Ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita".  
Otros Testimonios:
"Un sacerdote de Chicago fue llamado para ir a asistir a un moribundo que había estado lejos de su fe y de los sacramentos por muchos años. El moribundo no quiso recibirlo, ni hablar con el. Pero el sacerdote insistió y le enseñó el escapulario que llevaba. Le preguntó si le permitiría ponérselo. El hombre aceptó con tal que el sacerdote lo dejara en paz. Una hora mas tarde el moribundo mandó a llamar al sacerdote pues deseaba confesarse y morir en gracia y amistad con Dios"

El demonio odia el escapulario.  Un día al Venerable Francisco Yepes se le cayó el escapulario. Mientras se lo ponía, el demonio aulló: "¡Quítate el hábito que nos arrebata tantas almas!".

Un misionero Carmelita de Tierra Santa fue llamado a suministrar la unción de los enfermos en el año 1944. Notó que mientras caminaba, sus pies se hundían cada vez mas en el fango hasta que, tratando de encontrar tierra firme, se deslizó en un pozo de fango en el que se hundía hacia la muerte. Pensó en la Virgen y besó su hábito el cual era escapulario. Miró entonces hacía la Montaña del Carmelo gritando: "¡Santa Madre del Carmelo! ¡Ayúdame! ¡Sálvame!". Un momento mas tarde se encontró en terreno sólido. Atestiguó mas tarde: "Sé que fui salvado por la Santísima Virgen por medio de su Escapulario Carmelita. Mis zapatos desaparecieron en el lodo y yo estaba cubierto de él, pero caminé las dos millas que faltaban, alabando a María".

Salvados del Mar
En el verano de 1845 el barco inglés, "Rey del Océano" se hallaba en medio de un feroz huracán. las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía cercano. Un ministro protestante llamado Fisher en compañía de su esposa e hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta para suplicar misericordia y perdón. Entre la tripulación se encontraba el irlandés John McAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al océano. En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies del muchacho.
Durante lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron acerca de la Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia resolvieron ingresar en la Iglesia Católica lo más pronto posible y así disfrutar la gran protección del Escapulario de Nuestra Señora.

Un Hogar Salvado del Fuego

En mayo de 1957, un sacerdote Carmelita en Alemania publicó una historia extraordinaria de cómo el Escapulario había librado un hogar del fuego. Una hilera completa de casas se habían incendiado en Westboden, Alemania. Los piadosos residentes de una casa de dos familias, al ver el fuego, inmediatamente colgaron un Escapulario a la puerta de la entrada principal. Centellas volaron sobre ella y alrededor de ella, pero la casa permaneció intacta. En 5 horas, 22 hogares habían sido reducidos a cenizas. La única construcción que permaneció intacta, en medio de la destrucción, fue aquella que tenía el Escapulario adherido a su puerta. Los cientos de personas que vinieron a ver el lugar que Nuestra Señora había salvado son testigos oculares del poder del Escapulario y de la intercesión de la Santísima Virgen María.

El Escapulario aviva el fervor

En Octubre de 1952, un oficial de la Fuerza Aérea en Texas escribió lo siguiente: "Seis meses después de comenzar a usar el Escapulario, experimenté un notable cambio en mi vida. Casi inmediatamente comencé a asistir a Misa todos los días. Durante la cuaresma viví fervorosamente como nunca lo había hecho. Fui iniciado en la práctica de la meditación y me encontré realizando débiles intentos en al camino de la perfección. He estado tratando de vivir con Dios y doy el crédito al Escapulario de María".

Recordemos que el escapulario es un signo poderoso del amor y protección maternal de María y de su llamada a una vida de santidad y sin pecado.
Usar el escapulario es una respuesta de amor a la Madre que vino a darnos un regalo de su misericordia. Debemos usarlo como recordatorio que le pertenecemos a ella, que deseamos imitarla y vivir en gracia bajo su manto protector.

Oración a la Virgen del Carmen
SÚPLICA PARA TIEMPOS DIFÍCILES
"Tengo mil dificultades:
ayúdame.
De los enemigos del alma:
sálvame.
En mis desaciertos:
ilumíname.
En mis dudas y penas:
confórtame.
En mis enfermedades:
fortaléceme.
Cuando me desprecien:
anímame.
En las tentaciones:
defiéndeme.
En horas difíciles:
consuélame.
Con tu corazón maternal:
ámame.
Con tu inmenso poder:
protégeme.
Y en tus brazos al expirar:
recíbeme.
Virgen del Carmen, ruega por nosotros.
Amén."
 


Oh Virgen Maria, Madre de Dios y Madre también de los pecadores y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario, por lo que su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo, el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que te pido en esta Novena, si conviene para su mayor honra y gloria y bien de mi alma; que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa. Quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente y uniendo mi voz con sus afectos, te saludo una y mil veces diciendo: Tres Avemarías..

Virgen Santísima del Carmen, yo deseo que todos sin excepción, se cobijen bajo tu sombra protectora de tu Santo Escapulario y que todos estén unidos a Ti Madre Mía, por los estrechos y amorosos lazos de ésta tu querida insignia.

¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante su sagrada imagen y concédenos benigna tu amorosa protección. Te encomiendo las necesidades de nuestro Santísimo Padre el Papa y la Iglesia Católica, nuestra Madre, así como las de mi nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a tu Divino Hijo y a tantos infieles cómo gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre Mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Amén.

miércoles, 29 de mayo de 2013

El Himno de nuestro Congreso Latinoamericano de Espiritualidad Teresiana.

El Himno de nuestro Congreso Latinoamericano de Espiritualidad Teresiana:

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Juntos andemos Señor, por los caminos de la paz, juntos andemos Señor, por los caminos del amor, del amor (2)

¡Cuántos caminos hay que caminar, para a lo profundo poder llegar. Con gran tesón, con ilusión, vamos caminando de la mano de Jesús, de nuestro Salvador!

¡Son las virtudes las que aroman a toda tu vida y la de los demás, compártelas y tú verás que nuestro mundo muy pronto cambiará!

¡En esa morada la principal donde habitando siempre tú estás, encontrarás siempre la luz, y toda sombra finalmente se disipará!

Santa Teresa de Jesús, aquí y ahora fundando está, en tu corazón, con fe y amor, seamos conversables y al junto llenemos de Dios.

¡Con nuestros hermanos vengo a compartir, las misericordias que él ha obrado en mí, yo quiero ser como Jesús, recorrer nuestro camino, "juntos andemos Señor"!

Congreso Latinoamericano de Espiritualidad


http://congresoteresiano.jimdo.com/



jueves, 25 de abril de 2013

El Desasimiento



“Dichoso el corazón enamorado
que en sólo Dios ha puesto el pensamiento,
por Él renuncia todo lo criado,
y en Él halla su gloria y su contento.
Aún de sí mismo vive descuidado,
porque en su Dios está todo su intento,
y así alegre pasa y muy gozoso
las ondas de este mar tempestuoso”. (P 5)

1.- INTRODUCCIÓN
Para Teresa el desasimiento es liberación. Y es necesaria tal liberación para llegar al señorío de si mismo. Fuera de la libertad no hay persona. Aspiración tan innata en el ser humano y que la sociedad tanto cacarea ¿verdad? Recordad, hermanos, esa libertad que, sobre todo, en los años de juventud, tanto reclamábamos… Libre, libre ¿De qué y para qué? La verdadera libertad es la que vine y la que nos lleva a Dios, la que cuaja en la masa del amor. Es para esforzados, para gigantes de la fe. Pero, ¿quién quiere ser libre? ¿No tenemos miedo a la libertad, al amor, a la verdad? Creo que mucho y muy sucintamente. "Si fuisteis, pues, resucitados con Cristo, buscad los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra... Mortificad vuestros miembros terrenos: lujuria, impureza, pasión, avaricia... No os mintáis unos a otros, después de haberos despojado de la vieja condición humana con sus acciones y haberos revestido de la nueva, que se va renovando con miras al conocimiento profundo, según la imagen del que la creó" (Col, 3, 1.2.5.9.10).
En S. Pablo la doctrina del desasimiento-despojamiento y del correspondiente revestimiento del cristiano, es la base y punto de partida de los amplios desarrollos que ha habido sobre este tema a lo largo de la espiritualidad católica. Pero fue sobre todo en los ambientes monacales donde más a fondo se meditó y más fielmente se divulgó y practicó; viendo en él el más perfecto desapego de sí mismo y el abandono confiado en Dios y en quien lo representa, la humildad más profunda y la abnegación
total, el vacío o desnudez interior que abre el alma a la invasión divina y le vuelve a la verdadera libertad de los hijos de Dios.
Por eso podemos decir que el desasimiento es el estado del alma que está libre de todo afecto desordenado y egoísta hacia cualquier cosa o persona. Pero el desasimiento no es sólo privación y liberación de todo apego; en efecto, a menudo se usa por los autores espirituales en una acepción más amplia, de modo que viene a coincidir, más o menos, con las palabras casi sinónimas, de abnegación, renuncia, despojamiento, desapego, desapropiación, etc. En todo caso no significa supresión de todo deseo y aspiración, ni tampoco quiere decir fabricarse un corazón duro e insensible, ya que el amor es el primero y mayor de los deberes. El amor da sentido y matriz al desapego.
Tampoco debe confundirse con la falsa tranquilidad de quien goza tranquilamente de su propia paz y bienestar, y se muestra egoístamente indiferente para con todo y con todos; ni tampoco con el desprecio ni siquiera con la despreocupación por lo creado.
El verdadero desasimiento consiste, en primer lugar, en la visión cristiana del mundo, como algo esencialmente relativo, incluso con todo lo que contiene de hermoso, bueno, grande, y que tiene que ser para nosotros una llamada continua a la absoluta belleza, bondad y grandeza de Dios, para quien estamos hechos y en quien solamente podemos hallar descanso.
En segundo lugar, el desasimiento, exige huir de toda codicia y tener moderación en la búsqueda y posesión de los bienes terrenos. De hecho, nunca tienen que convertirse en los bienes supremos, con menoscabo de los valores del espíritu.
Por algo la primera bienaventuranza dice: "Bienaventurados los pobres en el espíritu..." (Mt 5,3).
Los Místicos del Carmelo en general nos enseñan a vivir este desasimiento y a poner nuestro amor en lo esencial y así dejar a Dios que sea el centro de nuestro ser, nos dice la Santa: “Ahora vengamos al desasimiento que hemos de tener, porque en esto está el todo si va con perfección... Porque abrazándonos con sólo el Criador y no se nos dando nada por todo lo criado...”. Para Santa Teresa de Jesús este desprendimiento o desasimiento unifica todas las fuerzas y potencias de la persona y la concentra en Dios. Además nos ayuda a ser dueños y señores ante las cosas y personas, y no esclavos; ayuda a ordenar nuestra afectividad y a no atarnos a nada ni a nadie, sino sólo a Dios.
La Santa Madre concibe la vida cristiana y religiosa como una carrera en tensión constante hacia Cristo; que supone una opción fundamental, en el sentido de constituir el Evangelio en norma de conducta y sus promesas en meta. La vida espiritual se debe basar no en sentimentalismos (¡Cómo los alimentamos!), sino en vivencia del seguimiento de Jesucristo. Teresa insistirá mucho en que lo religioso se ha de manifestar en nosotros no tanto en forma de sentimientos cuanto de actitudes, de obras. Obras quiere el Señor. De otra manera “no vendrá el Rey de la gloria a nuestra alma, digo a estar unido con ella, si no nos esforzamos en ganar las grandes virtudes” (C 16,2). La Santa Madre nos quiere vacíos, desnudos… para así poder acoger al que se despojó e se hizo carne de pecado por nuestra salvación: Cristo el Señor. Él se hizo nada para que nosotros lo tuviéramos todo “Si alguno quiere venir conmigo y no está dispuesto a renunciar a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, hermanos y hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío” (Lc 14,26-27). “Porque donde está tu tesoro, allí está también tu corazón” (Mt 6,21; Lc 12,34). El seguimiento de Jesús exige la renuncia, liberarse no sólo de cosas, sino hasta de sí mismo para donarse y entregarse generosamente a la causa, su causa, en la perspectiva de Teresa; la renuncia es a todo lo que pueda entorpecer el seguimiento libre a Jesús y por eso su propuesta radical es: “Darnos todas al todo sin hacernos partes” (C 8,1).
El verdadero desasimiento consiste en tener una visión cristiana del mundo, como algo esencialmente bueno, hermoso, bello... pero relativo. Esto tiene que ser para nosotros una llamada continua a la absoluta belleza, bondad y grandeza de Dios y, por otra parte, nos exige huir de toda codicia y atadura.
Teresa distingue tres áreas de desasimientos: de todo lo exterior: material y social del yo, de los deudos: familiares y parientes, y de sí mismo.

2.- DESASIMIENTO DE TODO LO CRIADO Y DE SÍ MISMO
“Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos; más no se da a sí del todo hasta que nos damos del todo” (C 28, 1) Es vivir la máxima evangélica de “dejarlo todo para seguirle a Él” (Lc 14,26). “Yo toda me entregué y di, y de tal suerte he trocado, que mi Amado es para mí, y yo soy para mi amado” (P.3)
El desasimiento, lo debemos considerar como la antítesis a “asir”. El diccionario castellano de aquella época lo define así: “Estar asido: estar trabado, estar atenido y estar preso” (“Tesoro de la lengua” de Covarrubias).
Así pues, ¿cómo podemos poseer las cosas sin caer en una dependencia esclavizante? Y ante las personas: ¿cómo amar sin caer en la cárcel del amor, sin crear una dependencia que encadene la libertad? ¿Y liberarse de uno mismo sin dejar de ser yo?
Fue Santa Teresa la primera en hacer del desasimiento, despojo... de la manera más explícita, la condición absoluta del pleno florecimiento de la vida de oración en contemplación perfecta. Se trata de un desasimiento que no admite excepciones de ninguna clase: "desnudez y dejamiento de todo" (3M 1,8). El alma debe "descuidarse de todo y de todos, y tener cuenta consigo y con contentar a Dios" (V 13,10).
Especialmente en Camino, la Santa enseña cómo desasirse y despojarse de todo y de sí misma para dejar sitio sólo a Dios: práctica de la pobreza perfecta, llevada hasta el abandono más confiado en Dios; desasimiento del corazón de toda búsqueda de la propia satisfacción; olvido de sí en la más profunda humildad, virtud "muy necesaria para todas las personas que se ejercitan en oración" (C 17,1).
En el pensamiento teresiano, el desasimiento es una actitud esencial para la vida religiosa. Ya que la vida religiosa es una opción por Dios, según la cual se hace de Él el único bien absoluto que se asume, quedando todo lo demás relativizado y valorado sólo desde Él. Con esta convicción comienza a hablar Santa Teresa de la virtud del desasimiento: “ahora vengamos al desasimiento que hemos de tener, porque en esto está el todo, si va con perfección... Abrazándonos con sólo el Criador y no se nos dando nada por todo lo criado” (C 8,1). Siempre, siempre, el objetivo es Dios, el amor más grande (Jn 17, 20-24). Es decir, que el desasimiento tiene sentido pleno en función de la opción y entrega a Cristo, “¿pensáis, hermanas, que es poco bien procurar este bien de darnos todas al Todo sin hacernos partes? Pues en él están todos los bienes” (C 8,1).
Teresa propone el desasimiento de la persona como requisito que le permite crecer en el amor, otra vocación irrenunciable. El desasimiento es la virtud que genera la libertad afectiva y efectiva respecto a las criaturas y a uno mismo. Y encuentra su sentido en la medida que es camino que conduce a la persona a apropiarse de la libertad. Pero sobre todo, la persona recorre este camino de desasimiento, porque se siente amada por Alguien que llena su vida. Damos todo por el que Es Todo, por el Dios con nosotros (Jn 14, 6). De ahí que el desasido se encuentre ya como en un cielo, pues “se contenta sólo de contentar a Dios y no hace caso de contento suyo” (C 13,7).

a) Desasimiento del mundo (de lo exterior):
¿Pensáis que es posible quien muy de veras ama a Dios amar vanidades? Ni puede, ni riquezas, ni cosas del mundo, de deleites, ni honras, ni tiene contiendas ni envidias. Todo porque no pretende otra cosa sino contentar al Amado. (C 40, 3)
Teresa hace un juicio amplio de valor sobre las realidades temporales empleando el término postizo. Aunque parezca una expresión muy genérica, sin embargo, apunta a realidades concretas, como aparece en el mensaje que nos transmite al escribir sobre su imagen de Jesús, “que aunque es Señor, puedo tratar como con amigo. Porque entiendo no es como los que acá tenemos por señores, que todo el señorío ponen en autoridades postizas” (V 37,5). Lo que Teresa nos da a entender es que ser señor, ser libre, consiste en reconocer a cada realidad el valor objetivo que se merece y así estimarlo, no el meramente social, propuesto por el colectivo.
Desasirse de la temporalidad equivale a disponer de ella únicamente en la medida que nos permite crecer en libertad, porque lo importante no es la posesión o la carencia de las cosas, sino el desasimiento afectivo, de modo que ni el tener ni el carecer puedan desviarnos de nuestra opción por aquel que da sentido pleno a nuestra existencia. “Aunque en lo interior se guarde tiempo para del todo desasirse” (C 13,7).
Otro postizo es el honor (lo veremos más adelante), los reconocimientos ficticios, reconocimientos más a las apariencias, al tener, que a valores y virtudes de la persona. El desasimiento alcanza de manera especial al postizo social de la honra, los “puntitos” de honra que tanto condicionaban y esclavizaban en el clima social del s. XVI. Teresa sabe bien que esa esclavitud influye negativamente en la convivencia de la comunidad; para que esto no suceda impone en sus monasterios el mismo trato fraternal a todas las hermanas. Fomentará el nivel cultural entre sus religiosas, pero no consentirá la honrilla que los seglares buscan en la cultura.
Queda, pues, claro que para Teresa lo postizo es equivalente a lo insustancial, a la hipocresía social. Y, aunque se refiere a realidades externas, como la autoridad y el honor que nos reconocen los demás, sin que las poseamos interiormente, sin embargo, podemos esclavizarnos a ellas. Incluso “un no se nos dar nada que digan mal de nosotros, antes tener mayor contento que cuando dicen bien” (V 31,18) superación de las preocupaciones excesivas por la opinión que de nosotros tienen los demás.
Teresa además es consciente que este desasimiento no es cosa fácil, que es un proceso, pero en el cual no estamos solos, “Su Majestad infunde de manera las virtudes que trabajando nosotros poco a poco que es en nosotros, no tendremos mucho más que pelear, que el Señor toma la mano contra los demonios y contra todo el mundo en nuestra defensa” (C 8,1). El Señor tiene más interés por nosotros que nosotros mismos.Teresa constata el desasimiento exterior que se vive en sus monasterios “ya se ve cuan apartadas estamos aquí de todo” (C 8, 2), pero falta algo más. Es el desasimiento de los deudos. “Mas la monja que deseara ver deudos para su consuelo, sino son espirituales, téngase por imperfecta” (C8, 3).
“Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero”. (P 1)

b) Desasimiento de los deudos: familiares y parientes.
En el fondo se trata de una versión teresiana de la consigna evangélica: dejar padre y madre y hermanos y hermanas (Mc 10,29 o Mt 12,48ss). Teresa escribe estas máximas para sus lectoras del Carmelo de San José, consciente que lo que ella propone es un estilo contemplativo, ermitaño, un estilo diferente al de la Vida Religiosa que se vivía en la época, y bastante diverso del que se vivía en La Encarnación. La sombra de lo vivido en La Encarnación la acompaña, esa forma ambigua de realizar el seguimiento de Cristo. “Oh, si entendiésemos las religiosas el daño que viene de tratar mucho con deudos, cómo huiríamos de ellos” (C 9,1).
En el nuevo Carmelo, Teresa quiere evitar la intromisión de los familiares, evitar la dependencia en lo económico, psicológico y social de los propios parientes. Esa vida doble que se llevaba en la Encarnación, hacia adentro y hacia fuera. “Que si algún regalo hacen al cuerpo, que lo paga bien el espíritu” (C 9,1). Teresa tiene en mente la experiencia de La Encarnación (V 7,8,9, 23 y 24) y toda la dependencia con deudos y bienhechores que ha vivido para sostener el monasterio. Aquí en San José debería ser diferente, por eso afirmará: “lo que os pido mucho es que la que viere en sí no es para llevar lo que aquí se acostumbra, lo diga; otros monasterios hay adonde se sirve también al Señor” (C9, 3). Para quien se aventura en este camino y tiene dificultades para este desasimiento de las personas, Teresa nos da el remedio: “es no las ver hasta que se vea libre y lo alcance del Señor con mucha oración” (C 9, 4)
Teresa fue una hija, una hermana, una monja, una superiora y una fundadora entrañable. Cuando de camino para fundar una nueva casa, tomaba contacto con miembros de otras comunidades religiosas o con personas de cualquier rango social, y siempre dejaba la impresión de ser una mujer extraordinariamente agradable. Sin embargo, en la historia de su desasimiento, es entre los familiares y deudos donde más quebranta su voluntad para fortalecer la libertad. “No sé yo qué es lo que dejamos del mundo las que decimos que todo lo dejamos por Dios, si no nos apartamos de lo principal, que son los parientes” (C 9,2). No los niega ni los rechaza, sino que los coloca en el lugar afectivo que les corresponde, donde no obstaculicen el seguimiento de Cristo. Es más, se preocupa por los suyos, pero no permite que sean obstáculo en su camino.
Ya como Madre Fundadora, deja a sus monjas un indicador práctico para evaluar con sinceridad el estado de su vida espiritual. Les sugiere que la “hermana que, para su consolación, hubiere menester deudos y no se cansare a la segunda vez, téngase por imperfecta; crea que no está desasida, no está sana, no tendrá libertad de espíritu, no tendrá paz” (C8, 3). Es un diagnóstico de un caso evidente de dependencia y de esclavitud afectiva de una religiosa o religioso que aún no ha encontrado su centro y su satisfacción en Dios.
La Santa quiere que sus monjas vivan libres de sus familiares, a fin de que vivan con libertad y sin perturbar su ritmo de vida contemplativa o de religiosas: “En esta casa, hijas, mucho cuidado de encomendarlos a Dios, que es razón; en lo demás, apartarlos de la memoria lo más que podamos” (C9, 3). Les recordará que ella ha sido “querida mucho de ellos” y que eso no impide para cumplir con los padres y los hermanos.
Aunque es indudable que estas afirmaciones chocan con nuestra visión actual de la vida religiosa, pero la que afirma esta actitud es una discípula del mismo Señor que exige a sus seguidores desasirse de familiares y hasta de sí mismo. Lo ideal para la Santa sería que los familiares del religioso participaran en las inquietudes y anhelos de éste; entonces su compañía y familiaridad sería favorable para el crecimiento no sólo del religioso como tal, sino también para los familiares en su condición de creyentes.
“En Cristo mi confianza,
y de El solo mi asimiento,
en sus cansancios mi aliento,
y en su imitación mi holganza.
Aquí estriba mi firmeza,
aquí mi seguridad,
la prueba de mi verdad,
la muestra de mi firmeza”.

c) Desasimiento interior del yo o de sí mismo: Camino de Perfección 10
“Trata cómo no basta desasirse de lo dicho, si no nos desasimos de nosotras mismas y cómo están juntas esta virtud y la humildad”.
Porque no es suficiente con desprenderse de lo material, social y familiares, es necesario también desasirse y sobre todo de uno mismo. Es que la persona tiene un núcleo y una instancia básica que la constituye y la define: el Yo, donde pasan las cosas más secretas entre Dios y el alma. Cuanto menos quede de mi yo caído, tanto más seré yo transfigurado en Jesús: Jn3, 30. La humanidad suplementaria de la que nos habla la Beata Isabel de la Trinidad en la “Elevación del alma a la Santísima Trinidad”( Rm12,1).
Comenzamos por los miedos ¡tantos¡ (Juan Pablo II, nos invitó en tantas ocasiones a no tener miedo). El demonio esparce muchas semillas de miedo en la Iglesia. Y los miedos esclavizan y esclerotizan a la persona a la hora de decidirse a hacer una opción en la vida o de asumir una responsabilidad por la inseguridad, la desconfianza que, misteriosamente, a veces se apoderan de uno mismo. Teresa no encontró reparo en compartirnos su experiencia de miedos. Por ejemplo: el momento de su decisión por la vida religiosa fue una batalla entre Dios y ella. “En esta batalla estuve tres meses, forzándome a mí misma con esta razón: que los trabajos y pena de ser monja no podía ser mayor que la del purgatorio” (V 3, 6). Pero había descubierto que lo que se acaba le merecía poca importancia y los bienes prometidos por Dios eran eternos, y encontró ahí un motivo suficiente para liberarse del miedo y abandonarse al amor incondicional, al sacrificio que tanto la acechaba. La confianza en Dios pudo más que los miedos, porque “es cosa dañosa ir con miedo este camino” (C 22,3). Ya no hay miedo que la detenga ni siquiera ante los inquisidores ni ante la enfermedad.
El reto más desafiante es alcanzar el desasimiento de sí. Porque somos conscientes, ella también, de que las fuerzas que más nos impiden el desarrollo personal, anidan en nosotros y de nosotros se alimentan. Esta convicción se apoya en la experiencia: “Desasiéndonos del mundo y deudos y encerradas aquí con las condiciones que están dichas, ya parece lo tenemos todo hecho y que no hay que pelear con nada. ¡Oh, hermanas mías!, no os aseguréis ni os echéis a dormir, que será como el que se acuesta muy sosegado habiendo muy bien cerrado sus puertas por miedo de ladrones, y se los deja en casa..., pues quedamos nosotras mismas” (C10,1). Este desasimiento tiene como meta el dejar abierto para Cristo los espacios del corazón, y en esta perspectiva comparte con los criterios paulinos del morir al hombre viejo para revestirse del nuevo:“Vivo yo, pero no soy yo, Cristo vive en mí” (Ga 2, 20)
Teresa no pretende con este desasimiento que nos ignoremos, que nos infravaloremos ni, mucho menos, que anulemos la persona que somos. No se trata de despersonalizar ni de aniquilar. Se trata de elevar, transformar, elevar a la Trinidad.
Tampoco se pretende anular la personalidad para que Dios ocupe el vacío que deje la desaparición del yo. Cuanto más hombre, más espiritual… más endiosado (Jn 12,24). Cuanto más yo, meno yo, menos hombre (Jn 6,57). Se trata de un yo cristificado. Necesito la humanidad de Cristo, su cuerpo y sangre, para ser recuperado, divinizado. Y Dios, por otro lado, necesita mi humanidad, mi pobre barro, mi amor, mi carne, mi libertad… (Ef 5, 2). Sí, ¡Dios necesita de mí!, sea yo un SANTO o un PECADOR, porque es AMOR. Amor insaciable el de mi Dios. (Ver “oración del alma enamorada” de S. Juan de la Cruz y 2 Subida. 5,4..7).
Es una llamada a respetar las prioridades afectivas, que encabeza Dios, él es el valor supremo, que lo relativiza todo sin anularlo. En definitiva, lo que se pretende con el desasimiento es hacer de Dios el centro de nuestra vida. La Santa sintetiza así: “Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta” (P 9). De manera que quienes están ya verdaderamente desasidos exterior e interiormente, han de “tenerlo todo debajo de los pies y estar desasidos de las cosas que se acaban y asidos a las eternas” (C 3,4). ¿Cómo poder caminar en esta liberación? “Gran remedio es para esto tener muy continuo en el pensamiento la vanidad que es todo y cuán presto se acaba, para quitar las afecciones de las cosas… aunque parece flaco medio, viene a fortalecer mucho el alma, y en las muy pequeñas cosas traer gran cuidado” (C10, 2).
En este proceso es muy importante la virtud de la humildad “son dos hermanas que no hay para qué las apartar… liberadoras de todos los lazos y enredos que pone el demonio” (C10, 3). Ambas virtudes se convierten en unas armas poderosas para afrontar todas las dificultades: “Quien las tuviere, bien puede salir y pelear con todo el infierno junto y contra todo el mundo y sus ocasiones” (C10, 3).
Teresa dice de estas virtudes que están escondidas a los ojos de quienes las poseen mientras los demás ven sus frutos: “estas virtudes tienen tal propiedad que se esconden de quien las posee, de manera que nunca las ve ni acaba de creer que tiene ninguna” (C 10, 4).

d) Desasimiento de la salud: C 11
“Ofreced vuestro cuerpo como sacrificio vivo, consagrado, agradable a Dios; este es el culto que debéis ofrecer” (Rm12, 1) “Lo primero que tenemos que procurar es quitar de nosotras el amor de este cuerpo, que somos algunas tan regaladas… y tan amigas de nuestra salud” (C10, 5). Ver también (V40, 19).
La madre Teresa es contundente: “Determinaos, hermanas, que venís a morir por Cristo y no a regalaros por Cristo” (C 10, 5). Ver 1Co 6,19s y Col3, 3. La Santa, siempre tan discreta, pide cuidar la salud para llevar bien los rigores de la regla sin caer en profusiones y, por otro lado, de no descuidarla por el exceso de penitencias: “…con procurar la salud para guardarla y conservarla, que se muere sin cumplirla enteramente un mes, ni por ventura un día. Pues no sé yo a qué venimos” (C10, 5).
Teresa sigue manifestando la importancia de la mortificación del cuerpo para poder alcanzar la libertad de espíritu… “Cosa imperfecta me parece, hermanas mías, este quejarnos siempre con livianos males. Mirad que sois pocas, y si una tiene esta costumbre es para traer fatigadas a todas” (C11, 1). No solo entorpece el vuelo espiritual sino que como dice Teresa dificulta la vida de la comunidad misma. Viene bien recordar en este momento el hermoso texto de S. Ignacio de Antioquia: “Soy trigo de Dios, molido por los dientes de las fieras, seré pan de Cristo”.
La santa diferencia entre los “males recios” (C11, 4) y los achaques de cada día “los livianos males” o “las flaquezas y malecillos de mujeres” (C11, 2). Ya que el cuerpo se acostumbra pronto a lo bueno y siempre pide más aunque no lo necesite.
Con gran facilidad se puede llegar a hacer del propio cuerpo el más importante centro de atención: “Si no nos determinamos a tragar de una vez la muerte y la falta de salud, nunca haremos nada” (C11, 4). En Col 1, 24 se nos dice “completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia”. Gran oportunidad, la enfermedad, para identificarse con la Cruz de Cristo y no abismo para caer en pura lamentación que atrofia la propia vida y es motivo de grandes molestias para la comunidad religiosa.
Teresa hace también la comparación con la mujer casada, que ha de soportar los males por su marido, o los enfermos que no tengan a quién se quejar y por último “¿y no pasaremos algo entre Dios y nosotras de los males que nos da por nuestros pecados?” (C11, 3).
Recurre en este momento un tema muy de la época como es el de la muerte y cómo afrontarla: “Procurad no temerla” “dejaros toda en Dios, venga lo que viniere… Y creed que esta determinación importa mucho más de lo que podemos creer; porque muchas veces que poco a poco lo vayamos haciendo, quedaremos señoras del él” (C11, 5)

e) Desasimiento de Honras: C 12 y 13
Cada uno tiene una imagen de si y, a veces, desfigurada. Sólo mirándonos en el espejo, Cristo, contemplaremos nuestra verdadera imagen. Fuera de Cristo, de su umanidad, es imposible encontrarse. Vivimos en la era de la imagen. Solemos decir que una imagen vale más que mil palabras. En ocasiones pesa en demasía la imagen externa de las personas o las imágenes que tenemos de las mismas. Somos incapaces de dejar cambiar a los otros, no les permitimos la conversión, la esperanza; y esto ocurre porque así nos comportamos con nosotros mismos.¡Cuántos fantasmas!
Síntoma de enfermedad y anquilosamiento espiritual. El amor es siempre novedad y libertad. ¿Qué imagen tienen de mí en el G.O.T.? ¿Qué imágenes tengo que cambiar? ¿Cómo es mi imagen de Dios? Sí, a Dios, a veces, le hago a mi imagen y semejanza y no le dejo ser Dios en mi vida. ¡Cuánto tiempo perdido! ¡Cuántas gracias abandonadas y pisoteadas!
Los afirma desde sus experiencias y convicciones: “a Dios lo menos que podemos ofrecerle es la voluntad y la vida” (C12, 2); “toda es corta la vida y algunas cortísimas” (C12, 2); “que el culto de la honra es pestilencia en el grupo” (C12, 4). Negra honra dirá en V 31, 23 o en C 36, 7.
Teresa, marcada por la experiencia de la época y del daño que hacía esta carrera por el honor, dentro y fuera de los muros de los monasterios, es tajante a la hora de luchar sobre este tema en este capítulo. Ver Libro de la Vida V 20, 26; 31,20s. Considera este problema dentro del monasterio como una pestilencia que hay que combatir con todas las fuerzas. Algunos consejos de Teresa para ayudarnos a tener en poco la vida y la honra: “Esto se adquiere con ir poco a poco, no haciendo nuestra voluntad y apetito, aun en cosas menudas, hasta acabar de rendir el cuerpo al espíritu” (C12, 1). “Que está el todo o gran parte en perder cuidado de nosotros mismos y nuestro regalo, que quien de verdad comienza a servir al Señor, lo menos que puede ofrecer es la vida” (C12, 2). “… la vida del buen religioso y que quiere ser de los allegados amigos de Dios es un largo martirio” (C12, 2) “Por eso mostrémonos a contradecir en todo nuestra voluntad” (C12, 3). “Que si hay punto de honra o de hacienda, que aunque tenga años de oración, que nunca medrarán mucho ni llegarán a gozar el verdadero fruto de la oración” (C12, 5). “Es imposible, si uno es humilde, que no gane más fortaleza en esta virtud y aprovechamiento, si el demonio le tienta por ahí” (C12, 6). “Y es nuestra naturaleza tan flaca… y así va perdiendo el alma las ocasiones que había tenido para merecer y queda más flaca y abierta la puerta al demonio, para que otra vez venga con otra cosa peor” (C12, 9).
También hay que huir “mil leguas” de las “malas razones”. El victimismo puede adueñarse de nuestro corazón y convertirnos en personas tristes, acomplejadas… inservibles. “De malas razones nos libre Dios”. Entendidas como esas justificaciones que buscamos cuando padecemos o sufrimos una injusticia “no tuvo razón quien esto hizo conmigo” (C13, 1). A quien no pudiere asumir esas “injusticias” Teresa le dice “tórnese al mundo adonde aún no le guardarán esas razones” (C13, 1).
Se aceptan esos sufrimientos porque, “O somos esposas de tan gran rey o no” (C13, 2). La Carmelita al entregar su vida lo hace a Cristo en cuerpo y alma, y Él desde ese momento da forma a nuestra vida. Se trata de una radical dialéctica de la cruz y del amor. Así, la mortificación no consiste tanto en la “penitencia y ayunos” sino en algo más profundo: la condición de la persona y su tabla de valores en alternativa entre “la cruz” y “el yo”.
De ahí nos invita pues a vivir en la humildad y nos pone a María como ejemplo: “parezcámonos, hijas mías, en algo a la gran humildad de la Virgen Santísima, cuyo hábito traemos” (C13, 3). Sí, María, la anawin de Dios.

3.- DESASIMIENTO Y ORACIÓN
Desasimiento y oración teresiana se condicionan mutuamente. Por una parte el desasido recibe la experiencia orante; por otra, la oración produce desasimiento.
a) Del desasimiento a la experiencia: “Bien creo que quien de verdad se humillare y desasiere… que no dejará el Señor de hacernos esta merced y otras muchas que no sabemos desear” (4M 2,10; V 21,9). Es muy probable que Dios de la contemplación a los desasidos; si no, no importa; lo mejor es siempre aceptar su voluntad” (C 17,7).
b) De la oración al desasimiento: A veces el orante llega pronto al desasimiento; otras veces necesita muchos años (C 39,12). El desasimiento es signo de buen espíritu y garantía de éxito en el camino del orante, a pesar de los engaños y caídas (V 19,13).
Después del matrimonio espiritual, el desasimiento de la persona enamorada de Dios llega hasta la renuncia temporal del gozo de poseer a Dios: “Ahora es tan grande el deseo que tiene de servirle, y que por ella sea alabado, y de aprovechar algún alma si pudiesen, que no sólo no desean morirse, más vivir muy muchos años padeciendo grandísimos trabajos…; su gloria tienen puesta en si pudiesen ayudar en algo al Crucificado” (7M 3,6).
El desasimiento es fuente de libertad y señorío, excluye la posesión y el acaparamiento esclavizante, tanto en lo material como en las relaciones interpersonales. El egoísmo repliega sobre sí mismo, el amor dilata y engrandece, por eso solamente el amor es capaz de compartir. La persona desprendida no pone el acento en nada, porque ha optado por el “Todo”. En frase de la Santa: “sólo Dios basta” (Poesías) y ésta no es una frase excluyente sino más bien sintetizante porque en Dios lo halla todo. Posee el mayor bien: su relación personal con el Señor, donde encuentra toda su riqueza y felicidad. Pero para ello es necesario “… mirar mucho en andar contradiciendo la propia voluntad, hay muchas cosas que quitan la santa libertad del espíritu que desea volar hacia su Creador, pero sin ir cargada de tierra y plomo".

4.- CONCLUYENDO
El desasimiento consiste en una opción por Dios, según la cual se hace de Él el único bien, quedando todos lo demás relativizado. Al comenzar a hablar de esta virtud, la Santa introduce el tema con las siguientes palabras: "Ahora vengamos al desasimiento que hemos de tener, porque en esto está el todo si va con perfección... Porque abrazándonos con sólo el Criador y no se nos dando nada por todo lo criado..." (C 12,1).
Tal como ella lo entiende, el desprendimiento o desasimiento unifica todas las fuerzas de la persona y la concentra en Dios. También conviene tener presente que esta virtud es previa a la maduración religiosa. La fuerza, pues, de esta actitud, según el parecer de Santa Teresa, se halla en que orienta todas las apetencias y anhelos de la persona a Dios.
Este desprendimiento nos lleva también a ordenar nuestra afectividad con respecto a cosas, personas y lugares. No atarnos a nada ni a nadie, sino sólo a Dios y al cumplimiento de su voluntad. Al hablar de desasimiento nos dice que es el camino de la libertad, nos ayuda y capacita para vivir la comunión con Dios y con los hermanos.

Encontramos tres niveles en el proceso de desasimiento:
a) desasimiento del mundo, es decir no dejarnos llevar por su mentalidad y sus halagos.
b) desasimiento o desapego de las personas, en particular de los familiares (deudos).
c) Otro frente de combate para adquirir la libertad es el desasimiento de uno mismo, no dejemos al ladrón dentro de la casa (C 10,1) .

A pesar de las renuncias hechas por el religioso al dejar todo e ingresar, todavía es necesaria la vigilancia para liberarse de sí mismo. Teresa es consciente de que éste es el negocio más importante, pues, de lo contrario el ladrón se ha quedado en la casa con las puertas cerradas. El camino para salir de esta encrucijada es buscar en todas las cosas el querer de Dios y no dejarse guiar por los caprichos del momento. El desasimiento lleva un don total de sí mismo a Dios: "El punto está en que se le demos (el palacio del alma) por suyo con toda determinación y le desembaracemos para que pueda poner y quitar como en cosa propia... Y como él no ha de forzar nuestra voluntad, toma lo que le damos, mas no se da a Sí del todo, hasta que nos damos del todo" (C 28,12).
Con Santa Teresa decimos:

Veis aquí mi corazón,
Yo le pongo en vuestra palma,
Mi cuerpo, mi vida y alma,
Mis entrañas y afición;
Dulce Esposo y redención
Pues por vuestra me ofrecí.
¿Qué mandáis hacer de mí?