viernes, 24 de diciembre de 2010

DIBUJOS PARA COLOREAR NAVIDAD II







LA FLOR DE NOCHEBUENA

La Flor De Nochebuena
Esta flor es originaria de México. Su nombre náhuatl es tlazochitl, que significa "flor que se marchita" y para los aztecas, simbolizaba la sangre de los sacrificios que los indígenas ofrendaban al sol para renovar sus fuerzas.
Los españoles bautizaron la flor como Nochebuena porque florece en diciembre. Desde entonces, estas flores se usan como símbolo de las fiestas navideñas en todo el mundo.


jueves, 23 de diciembre de 2010

ORACION DE NAVIDAD

ORACIÓN AL NACIMIENTO DE JESÚS

En el humilde pesebre es en donde Jesús aparece más grande y más glorioso.
Dios acababa de dar a la tierra un Salvador y en los brazos de Maria en éxtasis, los Ángeles adoran al Verbo encarnado. ¡Que lección para nuestra fe! El tiempo no disminuye la profundidad del misterio; los siglos pasan por delante de este pesebre bendito, el cual nos conserva y nos transmite el recuerdo del nacimiento de Jesucristo, sublime y encantadora prueba del amor de Dios hacia nosotros! Si vosotros no podéis olvidar vuestra madre, vuestra familia, vuestra patria, cristianos no olvidéis al que ha nacido para salvarnos.
Oración. Dios Todo Poderoso, que derramáis hoy sobre nosotros la nueva luz de vuestro Verbo encarnado, haced que la fe de este misterio se infunda también en nuestros corazones. Señor y Dios nuestro, haced del mismo modo, te lo rogarnos, que celebrando con alegría la Natividad de N. S. Jesucristo, merezcamos, por una vida digna de El, gozar de su presencia. Así sea.

Oracion por el Nacimiento de Jesús


Dios Todopoderoso, que derramáis hoy sobre nosotros la nueva luz de vuestro Verbo encarnado, haced que la fe de este misterio se infunda también en nuestros corazones.
Señor y Dios nuestro, haced del mismo modo, te lo rogarnos, que celebrando con alegría la Natividad de nuestro Señor Jesucristo, merezcamos, por una vida digna de El, gozar de su presencia.
Así sea.

Oración de Bendición Cena de Navidad


Bendice, Señor, nuestra mesa. Bendice la fraternidad y la armonía que hay entre nosotros.
Danos alegría, paz, salud, pan… durante toda nuestra vida.
Danos fuerza y ternura para ser hombres y mujeres justos donde haya buenos días y muchas noches-buenas, como ésta y la que celebraremos con nuestras familias el 24 de diciembre.
Queremos decirte una vez más, Señor, que creemos en ti desde nuestro corazón de niños, creemos en ti desde nuestra fe de adultos.
Actúa en medio de nosotros, hombres y mujeres en la Historia, para hacerla tu Reino; para que vivamos reconciliados en la bondad, el amor, la sensibilidad, la justicia… Signos reales de que nuestro corazón será el pesebre donde Tú vas ha nacer una vez más.
Amén.

ORACION PARA LA NOCHE BUENA

Queremos poner en sus manos esta oración para ser rezada en familia, en la Nochebuena o el día de Navidad.

Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre (ver Lc 2, 6-7); unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo (ver Lc 2, 8-20). La Iglesia no se cansa de cantar la gloria de esta noche:

La Virgen da hoy a luz al Eterno.
Y la tierra ofrece una gruta al Inaccesible.
Los ángeles y los pastores le alaban,
y los magos avanzan con la estrella.
Porque Tú has nacido para nosotros,
Niño pequeño, ¡Dios eterno!
Sólo hoy será Navidad si en ti y en tu familia nace de maría el
Señor Jesús.

INICIO DE LA ORACIÓN
Todos santiguándose dicen:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El padre de familia, al comenzar la celebración, dice:
Alabemos y demos gracias al Señor,
que tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo.
Todos responden:
Bendito seas por siempre, Señor.
Luego el padre de familia dispone a los presentes para la bendición, con las siguientes palabras:
 
El Señor Jesús ha nacido de Santa María. El pesebre que adorna nuestro hogar nos recuerda el gran amor del Hijo de Dios, que ha querido habitar entre nosotros. Aquello que ocurrió hace dos mil un años, lo revivimos esta noche santa (día santo) en el misterio. El Señor Jesús es el mismo, ayer, hoy y siempre. Que esta Navidad fortalezca nuestros pasos en el tercer milenio cristiano.
Uno de los miembros de la familia lee el siguiente texto de la Sagrada Escritura:
LECTURA
Lc. 2, 4-7a: María dio a luz a su hijo primogénito.
Escuchemos, ahora, hermanos, la palabra del Santo Evangelio según San Lucas:
En aquellos días, José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre.
Palabra del Señor
Todos responden:
Gloria a Ti, Señor Jesús.
Después de la lectura se canta "NOCHE DE PAZ", mientras el menor de la familia coloca al Niño en el Pesebre.
NOCHE DE PAZ
  1. Noche de paz, noche de amor:
    llena el cielo un resplandor;

    en la altura resuena un cantar:
    "os anuncio una dicha sin par,
    en la tierra ha nacido Dios,
    hay en Belén de Judá".
  2. Noche de paz, noche de amor:
    todo duerme en derredor;
    sólo velan mirando la faz
    de su niño en angélica paz,
    José y María en Belén (2 veces)
  3. Noche de Dios, noche de paz:
 
esplendor inmortal,
luz eterna en la noche brilló:
es la gloria del Hijo de Dios.
Duerme el Niño Jesús. (2 veces)
PETICIONES
Otros dos miembros de la familia dirigen las peticiones:
En este momento en que nos hemos reunido toda la familia para iniciar las fiestas de Navidad, dirijamos nuestra oración al Señor Jesús, Hijo de Dios vivo y de Santa María, que quiso ser también hijo de una familia humana; digámosle:
POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
  1. Señor Jesús, Palabra Eterna, que al venir al mundo, anunciaste la alegría a la tierra, alegra nuestros corazones con la alegría de tu visita.
  1. POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
  2. Reconciliador del mundo, que con tu nacimiento nos has revelado la fidelidad de Dios-Padre a sus promesas, haz que nosotros seamos también fieles a las promesas de nuestro bautismo.
    POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
  3. Rey del cielo y de la tierra, que por tus ángeles anunciaste la paz a los hombres, conserva en tus paz nuestras vidas y que haya paz en nuestro país y en todo el mundo.
    POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
  4. Hijo de Santa María, que quisiste serte Hijo de Mujer, concédenos descubrir que María es también nuestra Madre y ayúdanos a amarla con la ternura filial de tu corazón.
    POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
  5. Dios-con-nosotros, que quisiste nacer en el seno de una familia, bendice nuestro hogar para que en el siempre reine el amor de manera especial acuérdate de las familias que en estas fiestas de navidad viven en soledad y dolor y haz que sientan el consuelo de saberse hijos de la gran familia de Dios.
POR TU NACIMIENTO, SEÑOR, PROTEGE A NUESTRA FAMILIA.
Se pueden añadir otras peticiones libres
Terminemos nuestras peticiones rezando la oración de los hijos de Dios: Padre Nuestro.
ORACIÓN DE BENDICIÓN
Luego el padre de familia dice:
Señor Dios, Padre nuestro,
que tanto amaste al mundo
que nos entregaste a tu Hijo único
nacido de María la Virgen,
dígnate bendecir este nacimiento
y a la familia cristiana
que está aquí presente,
para que las imágenes de este Belén
nos ayuden a profundizar en la fe.
Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Concluida la bendición del pesebre toda la familia reza junta la siguiente oración:
Salve, Reina de los Cielos
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio pasó a nuestra luz.
Alégrate, Virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.
El padre de familia dice:
Que con el auxilio de tan dulce intercesora.
Todos responden:
Seamos siempre fieles en el terreno caminar.
Todos santiguándose dicen:
En el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Podemos ofrecerle al Señor Jesús una respuesta de fe concreta, en esta navidad y Nuevo Año.
Especialmente podemos proponernos expresarle nuestro amor en algo práctico y efectivo, en relación as nuestros hermanos más pobres, a través de alguna obra de caridad.

BENDICIÓN DE LA CENA DE NOCHEBUENA
En el centro de la mesa se colocará una vela apagada.
Toda la familia, de pie, se reúne alrededor de la mesa. Santiguándose dicen:
El Padre, el hijo y el Espíritu Santo, sean glorificados en todo tiempo y lugar por al Inmaculada Virgen maría. Que Así sea. Amén
La madre de familia dice:
Hoy nos encontramos reunidos celebrando el nacimiento del Señor Jesús de la
Virgen María. Dios, en muestra de su inmenso amor, envió a su hijo para que la comunión perdida por el pecado fuera restablecida. Él nos reúne esta noche y, unidos de la misma forma que la familia de Nazaret, nos muestra que nuestra espera no ha sido en vano.
Uno de los hijos lee:
"Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: "No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo y Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre". Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace"." (Lc. 2, 8-14)
Y todos responden:
Gloria a Ti, Señor Jesús, que hoy has nacido de la Virgen María.
Mientras uno de los hijos enciende el cirio colocado en medio de la mesa, todos entonan el siguiente canto:
CAMPANAS
  1. Campana sobre campana
  2. y sobre campana una,
    asómate a la ventana
    verás al niño en la cuna.
    BELÉN, CAMPANAS DE BELÉN
    QUE LOS ÁNGELES TOCAN,
    ¿QUÉ NUEVAS ME TRAÉIS? (2 veces)
  3. Recogido tu rebaño,
  4. ¿adónde vas, pastorcito?
    voy a llevar al portal
    mi canción y mi cariño.
  5. Campana sobre campana
  6. y sobre campana dos,
    asómate a la ventana,
    porque está naciendo Dios.
Para finalizar; el padre de familia reza la siguiente oración de bendición:
Oremos.
Dios Padre,
que nos enviaste a tu Hijo muy amado,
derrama tu bendición sobre estos alimentos
y también sobre los miembros de este hogar,
para que así, como ahora acogemos,
gozosos, a tu Hijo Reconciliador,
lo recibamos también confiados
cuando vengas al fin de los
tiempos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos responden:
Amén.
En el nombre del Padre, del hijo y del espíritu Santo. Amén.

martes, 21 de diciembre de 2010

III CONCURSO DE VILLANCICO

III CONCURSO DE VILLANCICO 2010

TEMA: “TERESA LE CANTA A JESUS“

FECHA DE CONCURSO:  25-DICIEMBRE-2010 
4:00-7:00 PM EN LA CAPILLA


lunes, 20 de diciembre de 2010

TEMA ESPECIAL 6 NACIMIENTO DE JESUS

NAVIDAD
           
Objetivo: Conocer la verdadera Navidad y cómo hay que vivirla.

Puntos clave:
* Qué es ser sembrador de estrellas y animarles a que vengan ese día.
* Importancia del nacimiento de Jesús en aquel tiempo y actualmente.
* Actitud en Adviento y Navidad.
* Animarles a que vengan a la Misa del Gallo (mejor si traen a sus padres).
* Comentar la figura de San José y la Virgen María.

Dinámica: Papel continuo dividido en dos y poner en una parte la Navidad del mundo (eslogan del Corte Inglés: “Regala Navidad”), y la otra parte la verdadera Navidad. Se puede hacer con recortes de periódico o pintarlo, o ambas.

El acontecimiento más importante de la historia es el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, hecho hombre; que tuvo lugar hace aproximadamente dos mil años. Y fue tan importante que la historia se divide en Antes de Xto (a.C) y Después de Xto (d.C).
            Jesús es el Salvador que esperaba el pueblo de Israel y que anunciaban los Profetas. Algunos quedaron defraudados al pensar que este salvador o Mesías iba a ser como un gran rey poderoso que libraría a Palestina de la opresión de los extranjeros. Pero la salvación no era sólo para el pueblo de Israel, sino para todos los hombres. Por eso muchos no lo comprendieron.
            Su nacimiento fue desconcertante para muchos, por la sencillez con que tuvo lugar. La Biblia nos lo describe de esta manera:
“María era una joven sencilla y buena que vivía en una aldea llamada Nazaret. Estaba prometida en matrimonio con un joven llamado José.
Un día un ángel del Señor le dijo que iba a ser madre de un niño que se llamaría Jesús, Hijo de Dios.
María aceptó el anuncio del ángel, porque sabía que para Dios nada es imposible, y dijo: “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra”(Lc.). Y María concibió por obra del Espíritu Santo, porque para Dios nada hay imposible.
Cuando se acercaban los días del nacimiento, María y José tuvieron que ir a la ciudad de Belén a empadronarse, porque así lo mandaba el Emperador Cesar Augusto.
Al llegar a Belén no encontraron posada y tuvieron que refugiarse en una cueva en la que guardaban algunos ganados. Y allí mismo nació Jesús, que luego fue recostado en un pesebre.
Luego se cercaron a ver al Niño Jesús unos pastores que estaban guardando el rebaño durante la noche, los cuales se llenaron de alegría”.

Jesús no nació en un gran palacio ni en una familia rica y poderosa, como algunos esperaban, sino en una cueva, dándonos EJEMPLO DE HUMILDAD Y POBREZA. Todos los años celebramos su nacimiento el día de Navidad y porque Jesús vuelve a nacer en los corazones de la gente que se convierte e intentan hacer el bien. Por eso es una fiesta de mucha alegría. No por que se coma turrón y regalen muchos juguetes, sino porque ha nacido el Salvador.
Por eso, la mejor manera de celebrar la Navidad, para un cristiano, es dándose cuenta de la importancia del nacimiento de Jesús, procurando que nazca también en nuestro corazón y acordándose de los que en esos días están tristes o les falta  Amor, alimento, ...



¿Qué piensas hacer para vivir esta Navidad como buen cristiano?
En un mundo en que se corre tanto tras el dinero y los primeros puestos, es admirable el ejemplo de Jesús, pobre y humilde. Por otra parte NUNCA CELEBRAREMOS AUTENTICAMENTE LA NAVIDAD, MIENTRAS OLVIDEMOS A LOS MÁS NECESITADOS (material o espiritualmente).
           
*NO SE CONCIBE UNA CELEBRACIÓN CRISTIANA DE LA NAVIDAD SIN PARTICIPAR EN LA EUCARISTÍA, DONDE JESÚS ESTÁ REALMENTE PRESENTE.*

Compromiso: Pensar qué se puede hacer durante la Navidad para compartir con los más necesitados la alegría navideña y hacer que llegue a ellos la Buena Noticia (el nacimiento de Jesús).
Ejemplos: no consumir en exceso, no pedir muchas cosas inútiles, evitar los caprichos, IR COMO SEMBRADORES DE ESTRELLAS PARA ANUNCIAR A TODOS EL NACIMIENTO DE JESÚS.

ACTIVIDAD.- SOPA DE LETRAS

T O W D C Z H V L X Y X J Y N C F J N T
L T E U F S S H F B I I K R C Z Y S B S
Z N B Y W P G I S U X T S M N S A H W H
G E T K J P M H Y R I Y E Z N R V U D B
D I S O Z O B W B R N T I S J R L E A C
A M D E W A I H D I D M S O T V P W Q H
N I L B R X H M N T D Y Q U H R X W X T
F C D T N O E O T O X H U X K I E K B Y
U A Z N I P T Y R Y V C Z U Y B N L N F
C N C A I H A S I C E V N I J O S E L G
O J Y L S U L N A Q I L A I E K A C V A
X E I W T Q W L G P Z P J B Y N L M R L
V S G P E S E B R E C N V V U C D T V D
X U D W P X F Q L C L Q N Q L F J M T V
W S F F S R V S U F C E N N M A R T I H
T X Q E W O D P A A Z G S K M F D B R G
G J C K W O T D Z I R I W M C L K N M E
C E P T T H Y P P T R D T H Q V B P B Q
H Y B T Y L P F M C B A Z B D W V A Y J
T F V Z P X F O V Q G C M N T J O X N I



Palabras a encontrar :
*       ANGELES
*       BURRITO
*       ESTRELLA
*       JESUS
*       JOSE
*       MARIA
*       NACIMIENTO
*       PASTORES
*       PESEBRE

viernes, 17 de diciembre de 2010

NACIMIENTO DE JESUS

Después que María y José habían llegado a Belén, María dió a luz a su bebé en un humilde pesebre de paja, en un establo junto a los animales. 
Este lugar era lo único que ellos habían podido conseguir durante su estadía en Belén. No eran personas que poseían riquezas materiales. Pero tenían la enorme responsabilidad y el honor de criar y educar al hijo de Dios.
El calor de María, unas pobres mantas y su humilde cunita hecha de paja lo abrigaban. 
En ese mismo instante, muy cerca de allí, un grupo de pastores descanzaban con sus rebaños de ovejas. Los pastores de ovejas en las noches estrelladas solían agruparse entre ellos para conversar y protegerse entre sí de los lobos y ladrones que acechaban por la zona.
Estando todos reunidos de pronto vieron una luz intensa los sorprendió, ellos tuvieron muchísimo miedo. 
La luz que los encandiló era un ángel que se acercó a ellos y les dijo que no temieran y les contó que el Mesías había nacido. También les explicó como llegar hasta el establo donde Jesús estaba y de qué manera encontrarían al niñito.
Miles de ángeles celestiales cantaban en el cielo "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra Paz, buena voluntad para con los hombres". 
De esta manera los pastores llegaron establo y se encontraron con María, José y un bebé muy especial envuelto en sencillas mantas en una cunita hecha de paja, tal cual se lo había descrito el ángel. 
Los pastores se arrodillaron ante el niño y lo adoraron, le contaron a María y a José lo que les había ocurrido aquella noche, y el anuncio del ángel. 
María escuchaba estas palabras con atención, mientras se fortalecía pensando que Dios estaba dirigiendo todas las cosas. Ella sabía perfectamente donde se encontraba su hijo y a pesar de que estuviera en un humilde pesebre Dios los acompañaba.
De esta manera, Jesús, el libertador que el pueblo de Israel había esperado durante tanto tiempo, nació en un establo, muy lejos del brillo de los grandes palacios y los festejos que comúnmente rodeaban el nacimiento de un rey.

LA NAVIDAD


 La Iglesia en su misión de ir por el mundo llevando la Buena Nueva ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad. Cerca de la antigua fiesta judía de las luces y buscando dar un sentido cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia aprovechó el momento para celebrar la Navidad.
En este tiempo los cristianos por medio del Adviento se preparan para recibir a Cristo,"luz del mundo" (Jn 8, 12) en sus almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo. Durante el Tiempo de Navidad al igual que en el Triduo Pascual de la semana Santa celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del Triduo Pascual en el que recordamos la pasión y muerte del Salvador, en la Navidad recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.
Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos el camino a seguir. Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.
La Iglesia en su papel de madre y maestra por medio de una serie de fiestas busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos. Por ello, es necesario que todos los feligreses vivamos con recto sentido la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad.
Por último, es necesario recordar que durante la Navidad celebramos en tres días consecutivos, 26, 27 y 28 de diciembre, tres fiestas que nos hacen presente la entrega total al Señor :

San Esteban, mártir que representa a aquellos que murieron por Cristo voluntariamente.

San Juan Evangelista, que representa aquellos que estuvieron dispuestos a morir por Cristo pero no los mataron. San Juan fue el único Apóstol que se arriesgó a estar con La Virgen al pie de la cruz.

Los Santos Inocentes que representan a aquellos que murieron por Cristo sin saberlo.

martes, 14 de diciembre de 2010

II CONCURSO DE DIBUJO DE NAVIDAD 2010

II CONCURSO DE DIBUJO DE NAVIDAD 2010

TEMA: “TERESA CELEBRA LA NAVIDAD“

FECHA DE ENTREGA: 18-DICIEMBRE-2010 4:00-7:00 PM EN LA CAPILLA

MATERIAL: SE UTILIZARA CUALQUIER TIPO DE MATERIAL, SE CALIFICARA LA CREATIVIDAD.

domingo, 12 de diciembre de 2010

12-NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE


En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno. Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó:
"¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".
Entonces dijo María:
"Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de Júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava". 

Oración a la Virgen de Guadalupe


¡Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.
Madre de misericordia, Maesta del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor. Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.
Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra.
Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa.
Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos los Obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.
Contempla esta inmensa mies, y intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorga abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe, y celosos dispensadores de los misterios de Dios.
Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza, con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios. Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.
Esperanza nuestra, míranos con compasión, enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver a él, mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el Sacramento de la Penitencia, que trae sosiego al alma.
Te suplicamos, que nos concedas un amor muy grande a todos los santos Sacramentos, que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.
Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, con nuestros corazones libres de mal y de odios podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

domingo, 5 de diciembre de 2010

DIBUJOS PARA COLOREAR NAVIDAD

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DIBUJOS NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

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CUENTO EL GIGANTE EGOISTA

Todas las tardes, a la salida de la escuela, los niños se habían acostumbrado a ir a jugar al jardín del gigante. Era un jardín grande y hermoso, cubierto de verde y suave césped. Dispersas sobre la hierba brillaban bellas flores como estrellas, y había una docena de melocotones que, en primavera, se cubrían de delicados capullos rosados, y en otoño daban sabroso fruto.

Los pájaros se posaban en los árboles y cantaban tan deliciosamente que los niños interrumpían sus juegos para escucharlos.

-¡Qué felices somos aquí!- se gritaban unos a otros.

Un día el gigante regresó. Había ido a visitar a su amigo, el ogro de Cornualles, y permaneció con él durante siete años. Transcurridos los siete años, había dicho todo lo que tenía que decir, pues su conversación era limitada, y decidió volver a su castillo. Al llegar vio a los niños jugando en el jardín.

-¿Qué estáis haciendo aquí?- les gritó con voz agria. Y los niños salieron corriendo.

-Mi jardín es mi jardín- dijo el gigante. -Ya es hora de que lo entendáis, y no voy a permitir que nadie mas que yo juegue en él.

Entonces construyó un alto muro alrededor y puso este cartel:
Prohibida la entrada.
Los transgresores serán
procesados judicialmente.

Era un gigante muy egoísta.

Los pobres niños no tenían ahora donde jugar.

Trataron de hacerlo en la carretera, pero la carretera estaba llena de polvo y agudas piedras, y no les gustó.

Se acostumbraron a vagar, una vez terminadas sus lecciones, alrededor del alto muro, para hablar del hermoso jardín que había al otro lado.

-¡Que felices éramos allí!- se decían unos a otros.

Entonces llegó la primavera y todo el país se llenó de capullos y pajaritos. Solo en el jardín del gigante egoísta continuaba el invierno.

Los pájaros no se preocupaban de cantar en él desde que no había niños, y los árboles se olvidaban de florecer. Solo una bonita flor levantó su cabeza entre el césped, pero cuando vio el cartel se entristeció tanto, pensando en los niños, que se dejó caer otra vez en tierra y se echó a dormir.

Los únicos complacidos eran la Nieve y el Hielo.

-La primavera se ha olvidado de este jardín- gritaban. -Podremos vivir aquí durante todo el año

La Nieve cubrió todo el césped con su manto blanco y el Hielo pintó de plata todos los árboles. Entonces invitaron al viento del Norte a pasar una temporada con ellos, y el Viento aceptó.

Llegó envuelto en pieles y aullaba todo el día por el jardín, derribando los capuchones de la chimeneas.

-Este es un sitio delicioso- decía. -Tendremos que invitar al Granizo a visitarnos.

Y llegó el Granizo. Cada día durante tres horas tocaba el tambor sobre el tejado del castillo, hasta que rompió la mayoría de las pizarras, y entonces se puso a dar vueltas alrededor del jardín corriendo lo más veloz que pudo. Vestía de gris y su aliento era como el hielo.

-No puedo comprender como la primavera tarda tanto en llegar- decía el gigante egoísta, al asomarse a la ventana y ver su jardín blanco y frío. -¡Espero que este tiempo cambiará!

Pero la primavera no llegó, y el verano tampoco. El otoño dio dorados frutos a todos los jardines, pero al jardín del gigante no le dio ninguno.

-Es demasiado egoísta- se dijo.

Así pues, siempre era invierno en casa del gigante, y el Viento del Norte, el Hielo, el Granizo y la Nieve danzaban entre los árboles.

Una mañana el gigante yacía despierto en su cama, cuando oyó una música deliciosa. Sonaba tan dulcemente en sus oídos que creyó sería el rey de los músicos que pasaba por allí. En realidad solo era un jilguerillo que cantaba ante su ventana, pero hacía tanto tiempo que no oía cantar un pájaro en su jardín, que le pareció la música más bella del mundo. Entonces el Granizo dejó de bailar sobre su cabeza, el Viento del Norte dejó de rugir, y un delicado perfume llegó hasta él, a través de la ventana abierta.

-Creo que, por fin, ha llegado la primavera- dijo el gigante; y saltando de la cama miró el exterior. ¿Qué es lo que vio?

Vio un espectáculo maravilloso. Por una brecha abierta en el muro los niños habían penetrado en el jardín, habían subido a los árboles y estaban sentados en sus ramas. En todos los árboles que estaban al alcance de su vista, había un niño. Y los árboles se sentían tan dichosos de volver a tener consigo a los niños, que se habían cubierto de capullos y agitaban suavemente sus brazos sobre las cabezas de los pequeños.

Los pájaros revoloteaban y parloteaban con deleite, y las flores reían irguiendo sus cabezas sobre el césped. Era una escena encantadora. Sólo en un rincón continuaba siendo invierno. Era el rincón más apartado del jardín, y allí se encontraba un niño muy pequeño. Tan pequeño era, no podía alcanzar las ramas del árbol, y daba vueltas a su alrededor llorando amargamente. El pobre árbol seguía aún cubierto de hielo y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía en torno a él.

-¡Sube, pequeño!- decía el árbol, y le tendía sus ramas tan bajo como podía; pero el niño era demasiado pequeño. El corazón del gigante se enterneció al contemplar ese espectáculo.

-¡Qué egoísta he sido- se dijo. -Ahora comprendo por qué la primavera no ha venido hasta aquí. Voy a colocar al pobre pequeño sobre la copa del árbol, derribaré el muro y mi jardín será el parque de recreo de los niños para siempre.

Estaba verdaderamente apenado por lo que había hecho.

Se precipitó escaleras abajo, abrió la puerta principal con toda suavidad y salió al jardín.

Pero los niños quedaron tan asustados cuando lo vieron, que huyeron corriendo, y en el jardín volvió a ser invierno.

Sólo el niño pequeño no corrió, pues sus ojos estaban tan llenos de lágrimas, que no vio acercarse al gigante. Y el gigante se deslizó por su espalda, lo cogió cariñosamente en su mano y lo colocó sobre el árbol. El árbol floreció inmediatamente, los pájaros fueron a cantar en él, y el niño extendió sus bracitos, rodeó con ellos el cuello del gigante y le besó.

Cuando los otros niños vieron que el gigante ya no era malo, volvieron corriendo y la primavera volvió con ellos.

-Desde ahora, este es vuestro jardín, queridos niños- dijo el gigante, y cogiendo una gran hacha derribó el muro. Y cuando al mediodía pasó la gente, yendo al mercado, encontraron al gigante jugando con los niños en el más hermoso de los jardines que jamás habían visto.

Durante todo el día estuvieron jugando y al atardecer fueron a despedirse del gigante.

-Pero, ¿dónde está vuestro pequeño compañero, el niño que subí al árbol?- preguntó.

El gigante era a este al que más quería, porque lo había besado.

-No sabemos contestaron los niños- se ha marchado.

-Debéis decirle que venga mañana sin falta- dijo el gigante.

Pero los niños dijeron que no sabían donde vivía y nunca antes lo habían visto. El gigante se quedó muy triste.

Todas las tardes, cuando terminaba la escuela, los niños iban y jugaban con el gigante. Pero al niño pequeño, que tanto quería el gigante, no se le volvió a ver. El gigante era muy bondadoso con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y a menudo hablaba de él.

-¡Cuánto me gustaría verlo!- solía decir.

Los años transcurrieron y el gigante envejeció mucho y cada vez estaba más débil. Ya no podía tomar parte en los juegos; sentado en un gran sillón veía jugar a los niños y admiraba su jardín.

-Tengo muchas flores hermosas- decía, pero los niños son las flores más bellas.

 Una mañana invernal miró por la ventana, mientras se estaba vistiendo. Ya no detestaba el invierno, pues sabía que no es sino la primavera adormecida y el reposo de las flores.

De pronto se frotó los ojos atónito y miró y remiró. Verdaderamente era una visión maravillosa. En el más alejado rincón del jardín había un árbol completamente cubierto de hermosos capullos blancos. Sus ramas eran doradas, frutos de plata colgaban de ellas y debajo, de pie, estaba el pequeño al que tanto quiso.

El gigante corrió escaleras abajo con gran alegría y salió al jardín. Corrió precipitadamente por el césped y llegó cerca del niño. Cuando estuvo junto a él, su cara enrojeció de cólera y exclamó:

- ¿Quién se atrevió a herirte?- Pues en las palmas de sus manos se veían las señales de dos clavos, y las mismas señales se veían en los piececitos.

-¿Quién se ha atrevido a herirte?- gritó el gigante. -Dímelo para que pueda coger mi espada y matarle.

-No- replicó el niño, pues estas son las heridas del amor.

-¿Quién eres?- dijo el gigante; y un extraño temor lo invadió, haciéndole caer de rodillas ante el pequeño.

Y el niño sonrió al gigante y le dijo:

-Una vez me dejaste jugar en tu jardín, hoy vendrás conmigo a mi jardín, que es el Paraíso.

Y cuando llegaron los niños aquella tarde, encontraron al gigante tendido, muerto, bajo el árbol, todo cubierto de capullos blancos.

CUENTO LOS ANIMALITOS



En un pueblito llamado Greccio había un hombre llamado Juan, muy devoto de San Francisco. Unas dos semanas antes de la fiesta de Navidad, San Francisco llama a Juan y le dice: -Hijo mío, si quieres que celebremos en Greccio el nacimiento de Jesús, prepara cuanto voy a decirte. Quisiera representar al Niño nacido en Belén para ver con mis propios ojos las incomodidades en que se encontró aquella noche santa. Nuestro Señor fue recostado en un pesebre entre el buey y el burrito. Así que tú prepara una gruta. Trata de disponerlo todo como debió ser la noche en que nació el Niño Jesús. Juan va en seguida al lugar establecido para preparar lo necesario según el proyecto de San Francisco. Y llega la víspera de Navidad. Con tal ocasión, San Francisco invita a muchos frailes para que vengan a Greccio. Poco antes de medianoche hombres, mujeres y niños llegan jubilosos de los caseríos de la región. Traen velas y antorchas para iluminar aquella noche santa. Llega también a la gruta San Francisco. Ve que todo se ha preparado según su deseo. Está radiante de alegría. Un labrador pone un brazado de heno en el pesebre, y luego se hace entrar en la gruta un buey y un burrito. Greccio se ha convertido en una nueva Belén. El bosque en torno a la gruta resuena de voces y de cantos festivos. San Francisco, que ha invitado también a un sacerdote para celebrar la Santa Misa en la gruta, ayuda al celebrante. Después de leer el Evangelio, San Francisco habla al pueblo reunido ante la gruta. Con palabras tiernísimas recuerda el nacimiento de¡ Niño Jesús. Hasta el buey y el burrito escuchan atentos. San Francisco pronuncia la palabra Belén con voz temblorosa. En su boca, esta palabra parece casi un balido de corderito. A medianoche en punto, apenas San Francisco ha terminado de hablar, la gruta se ilumina milagrosamente. En el pesebre, entre el buey y el burrito, aparece la figura esplendente del Niño Jesús. Los labradores y pastores más cercanos a la entrada de la gruta ven claramente cómo el Niño yace sonriente en el heno del pesebre. El buey y el burrito calientan con su aliento al pequeño Niño, exactamente como hablan hecho el buey y el burrito en Belén. San Francisco se arrodilla en adoración ante el pesebre. Los pastores y labradores entonan un canto navideño. Alguien toca flautas y zampoñas. Los niños agitan las antorchas. Después de algunos momentos, el Niño Jesús desaparece y también la luz va apagándose poco a poco en la gruta. Terminada la Santa Misa, la gente vuelve a su casa cantando y agitando velas y antorchas. En el cielo brillan muchísimas estrellas. San Francisco se queda todavía un largo rato en la gruta, rezando. Acaricia al buey y al burrito y les dice: -Hermano buey y hermano burrito, sois afortunados entre todos los animales porque habéis podido ver con vuestros ojos a vuestro Señor y Creador. Habéis podido calentarle con vuestro aliento. El buey y el burrito miran al santo con sus grandes ojos dulces, llenos aún de aquella luz aparecida en la gruta. Luego San Francisco manda a sus frailes: -Hermanos míos, por amor a Nuestro Señor, yo os ordeno que en los años futuros, la noche de Navidad déis de comer a todos los animales. Particularmente echad buen heno a los bueyes y a los burritos. Todas las criaturas vivientes deberán hacer fiesta en la Navidad de Jesús. Desde entonces los frailes, hasta la muerte de San Francisco, todos los años van por las cuadras de Greccio a llevar buen heno a todos los bueyes y burritos, en la noche de Navidad. También vosotros, queridos niños, el día de navidad recordaos de dar de comer cosas buenas a todos los animalitos que tenéis en casa o que encontréis por el camino.




CUENTO DUBA EL ANGEL NEGRO

DUBA, EL ÁNGEL NEGRO

Duba es un ángel negro que ha llegado hace muy poco al cielo. Se acerca una fecha muy señalada y necesitan un voluntario para viajar hasta la tierra. El se ofrece para llevar a cabo una delicada misión
Duba había nacido poco antes de que una banda de ladrones de ganado atacara el poblado. El ataque duró sólo unos minutos, pero fue tan despiadado y cruel que ninguno de los habitantes de aquel poblado logró salvar la vida.

Ya en el cielo, Duba oía hablar a los ángeles de las bonitas experiencias vividas en la Tierra cuando realizaban misiones especiales. Él, siempre al margen y silencioso, intentaba imaginar la belleza de la tierra, la generosidad y la cordialidad de sus gentes. Pero sus intentos eran vanos. Lo único que podía recordar era la sonrisa de su madre al verla por primera vez y la oscuridad. Duba pensaba que era injusto lo que le había ocurrido. Merecía otra oportunidad para sentirse vivo y descubrir los encantos y las maravillas de la tierra. Un día en el cielo se estaba buscando un voluntario para ir a la Tierra y guiar a los Reyes magos desde Oriente hasta la ciudad de Belén. Iba a nacer un niño muy especial. Sin dudarlo ni un momento, Duba se ofreció como voluntario. Los demás ángeles se rieron de él. Era pequeñín, no sabía cabalgar sobre las estrellas, no conocía ninguna de las lenguas terrestres y además era calvito. Le llamaban “Chocolatín” debido al color de su piel. Pero Dios-padre, que ve con los ojos del corazón, no dudó en elegir a Duba. El momento llegó. Se subió a una estrella y descendió hasta la tierra. Cuando ya estaba acercándose a su destino, la estrella se paró de repente. El parón fue tan brusco que Duba cayó en picado. Ya contaba con un doloroso aterrizaje, pero la suerte de los principiantes. Fue a hacer sobre el lomo suave de una oveja. Los pastores se acercaron con mucha precaución. Se aproximaron tanto que Duba podía sentir el calor de su aliento. Recuperado del susto y medio tartamudeando les dijo: -Queridos Reyes Magos, debéis ir a Belén y adorar al niño que ha nacido. Es el Hijo de Dios. La estrella que allí veis, os guiará.

El pánico se apoderó de los pastores. Ni eran reyes ni magos. Pensaban huir corriendo, pero en ese momento algo les dejó fuera de sí. Los ángeles del cielo comenzaron a cantar: -Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Aquel canto convirtió su miedo en alegría y confianza. El temblor de sus rodillas cesó. Sin pensarlo recogieron sus cosas, cargaron a Duba en sus hombros y se dirigieron a Belén siguiendo el rastro de la estrella. Cuando las estrella se detuvo, vieron en un portal a José y María con su hijito. Los pastores descargaron sus fardos y les ofrecieron pan, leche y suaves pieles para arropar al niño.

Duba se emocionó viendo la generosidad de los pastores y la escena que contemplaban sus ojos. Pero cuando más ensimismado estaba, un hilo fino y casi invisible le cosquilleó la nariz. Duba lo agarró. Era tan suave y delicado como el hilo de una telaraña, pero era lo suficientemente fuerte como para elevarlo de nuevo a las alturas. De regreso al cielo, temía que Dios-Padre le regañase por haber confundido a los pastores con los Reyes Magos. Pero su temor era infundado, ya que un ángel experimentado había guiado a los Reyes Magos hasta Belén. Cuentan las crónicas celestiales que cuando las almas de los pastores llegaron al cielo, lo primero que hicieron fue preguntar por el angelito que les había confundido con los Reyes magos. Gracias a su error, ellos habían sido los primeros en adorar al Niño y en ofrecerle sus humildes regalos. Se sentían tan agradecidos y orgullosos, que cuando vieron a Duba le abrazaron con gran alegría y le dijeron: -Gracias a ti hemos comprobado que los más pobres y humildes para los hombres son los privilegiados para el Padre. Y se fundieron en un fuerte abrazo.