lunes, 26 de septiembre de 2011

RELIQUIAS DE BEATO JUAN PABLO II


ORACION POR LA PAZ
Señor Jesús, Tú eres nuestra paz,
mira nuestra Patria dañada por la violencia
y dispersa por el miedo y la inseguridad.
Consuela el dolor de quienes sufren.
Da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan.
Toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos
y provocan sufrimiento y muerte.
Dales el don de la conversión.
Protege a las familias,
a nuestros niños, adolescentes y jóvenes.
a nuestros pueblos y comunidades.
Que como discípulos misioneros tuyos,
ciudadanos responsables,
sepamos ser promotores de justicia y de paz,
para que en Ti, nuestro pueblo tenga vida digna. AMEN.
María, Reina de la paz, ruega por nosotros
(Que en Cristo, Nuestra Paz, México tenga Vida Digna)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

LA FAMILIA, EDUCADORA DE LA VERDAD DEL HOMBRE


LA FAMILIA, EDUCADORA DE LA VERDAD DEL HOMBRE:
EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

A. Canto inicial
B. Oración del Padre Nuestro
C. Lectura bíblica: Gén 1, 26-28
D. Lectura de la Enseñanza de la Iglesia

1. La principal cuestión que debe encarar hoy la familia en la educación cristiana de sus hijos
no es religiosa sino principalmente antropológica: el relativismo radical ético-filosófico.
Según él, no existe una verdad objetiva del hombre y, como consecuencia, tampoco sobre el
matrimonio y sobre la familia. La misma diferencia sexual, intrínseca al aspecto biológico del
varón y la mujer, no se fundamenta en la naturaleza sino que se considera un simple
producto cultural, que cada uno puede cambiar según sus propias concepciones. Con ello se
niega y se destruye la misma existencia de la institución matrimonial y de la familia.

2. El relativismo afirma también que no existe Dios ni la posibilidad de conocerlo (ateísmo y
agnosticismo), y tampoco existen normas éticas y valores permanentes. Las únicas verdades
son las que dimanan de las mayorías parlamentarias.

3. Ante esta realidad tan radical y condicionante, la familia tiene hoy la ineludible tarea de
trasmitir a sus hijos la verdad del hombre. Como ya ocurrió en los primeros siglos, hoy es de
capital importancia conocer y comprender la primera página del Génesis: existe un Dios
personal y bueno, que ha creado al hombre y a la mujer con igual dignidad pero distintos y
complementarios entre sí, y les ha dado la misión de engendrar hijos, mediante la unión
indisoluble de ambos en «una caro» (matrimonio). Los textos que narran la creación del
hombre, ponen de manifiesto que la pareja hombre y mujer son —según el designio de
Dios— la primera expresión de la comunión de personas, pues Eva es creada semejante a

3.-Adán como aquella que, en su alteridad, lo completa (cf. Gén 2,18) para formar con él una
«sola carne» (cf. Gén 2,24). Al mismo tiempo, ambos tienen la misión procreadora que los
hace colaboradores del Creador (cf. Gén 1,28).

4. Esta verdad del hombre y del matrimonio ha sido conocida también por la recta razón
humana. De hecho, todas las culturas han reconocido en sus costumbres y leyes que el
matrimonio consiste sólo en la comunión de hombre y mujer, aunque, a veces, admitieran la
poligamia o la poliginia. Las uniones de personas del mismo sexo han sido consideradas
siempre ajenas a lo que es el matrimonio.

5. San Pablo ha descrito todo esto con trazos muy vigorosos en su carta a los Romanos, al
describir la situación del paganismo de su época y el desorden moral en que había caído por
no querer reconocer en la vida al Dios que había conocido con la razón (cf. Rom 1,18-32).

6. Los Padres de la Iglesia ofrecen doctrina abundante y son un buen ejemplo en el modo de
proceder, pues tuvieron que explicar detenidamente la existencia de un Dios Creador y
Providente, que ha creado el mundo, el hombre y el matrimonio como realidades buenas; y
combatir los desórdenes morales del paganismo que afectaban al matrimonio y la familia.

E. Reflexión del que dirige
F. Diálogo
G. Compromisos
H. Oración comunitaria
I. Oración por la familia
J. Canto final

LA FAMILIA, PRIMERA EDUCADORA DE LA FE


LA FAMILIA, PRIMERA EDUCADORA DE LA FE

A. Canto inicial
B. Oración del Padre Nuestro
C. Lectura bíblica: Hech 16, 22-34
D. Lectura de la Enseñanza de la Iglesia

1. Dios quiere que todos los hombres conozcan y acepten su plan de salvación, revelado y
realizado en Cristo (cf. 1 Tim 1,15-16). Dios habló de muchas maneras a nuestros padres
(cf. Heb 1,1; todo el AT). Llegada la plenitud de los tiempos (cf. Gá 4,4) nos habló de modo
pleno y definitivo en y por Cristo (cf. Heb 1,2-4): el Padre no tiene otra Palabra que darnos,
porque nos dio la única y la última en Cristo.

2. La Iglesia ha recibido el mandato de anunciar a todos los hombres esta gran noticia: «Id
al mundo entero y haced discípulos míos todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19). Los Apóstoles así lo entendieron y
realizaron desde el día de Pentecostés, llenando con el anuncio de Cristo Muerto y
Resucitado para nuestra salvación a Jerusalén (Hech cap.1-5) y a todo el mundo entonces
conocido (cf. Libro de los Hechos y Cartas)

3. La familia cristiana, Iglesia doméstica, participa de esta misión. Más aún, la familia tiene
como primeros y principales destinatarios de este anuncio misionero a sus hijos y familiares,
como lo atestiguan las Cartas Pastorales paulinas y la praxis posterior. Los esposos santos y
los padres cristianos de todos los tiempos así lo han vivido (padre de santa Teresa de Jesús,
padre de santa Teresita del Niño Jesús; tantos padres de hoy). A la luz de la feliz experiencia
de la Iglesia en las sociedades cristianas de Europa (cuando la familia realizó esta misión
educadora con sus hijos) y a la luz también de las gravísimas repercusiones negativas que
hoy se constatan (por el abandono o descuido de esta misión), es preciso que la familia
vuelva a ser la primera educadora de la fe en esas naciones —hoy ya no cristianas de
hecho—, en las que se está afianzando la fe y en las que se está implantando la Iglesia. El
principal apostolado misionero de los padres tiene que acontecer en su misma familia, pues
sería un desorden y un antitestimonio pretender evangelizar a otros, descuidando la
evangelización de los nuestros. Los padres trasmiten la fe a sus hijos con el testimonio de su
vida cristiana y con su palabra.

4. El núcleo central de esta educación en la fe es el anuncio gozoso y vibrante de Cristo,
Muerto y Resucitado por nuestros pecados. En íntima conexión con este núcleo se
encuentran las demás verdades contenidas en el Credo de los Apóstoles, los sacramentos y
los mandamientos del decálogo. Las virtudes humanas y cristianas forman parte de la
educación integral de la fe. (Este bagaje fundamental no se puede presuponer hoy casi
nunca, ni siquiera en los países llamados «cristia nos» y en los casos en los que los padres
piden los sacramentos de la iniciación para sus hijos, dada la crasa ignorancia religiosa y la
escasa práctica religiosa de los padres).

K. Reflexión del que dirige
L. Diálogo
M. Compromisos
N. Oración comunitaria
O. Oración por la familia
P. Canto final

viernes, 2 de septiembre de 2011

VOCACION

¿Qué es la vocación?

El termino vocación ha tomado diversos significados en la cultura contemporánea, poniendo siempre en el centro, con diversas modalidades, a la persona. Pro vocación se entiende en primer lugar el “proyecto de vida” que elabora cada uno sobre la base de sus múltiples experiencias y en la confrontación con un sistema coherente de valores que dan sentido y dirección a la vida del individuo.

 
En el terreno religioso, vocación indica la llamada por parte de Dios, como iniciativa suya amorosa, y la respuesta de la persona en un dialogo amoroso de participación corresponsable. El problema de la vocación se presenta por tanto, como una realidad compleja. Para poder ser entendido completamente, debe considerarse por tanto desde un doble punto de vista: por parte de Dios y por parte del hombre. Vista desde la perspectiva de Dios, la vocación se presenta como la iniciativa de Dios que se da y que al darse llama. Por parte del hombre, la vocación es una invitación, una interpelación a la que hay que dar una respuesta.

 
Niveles y Dimensiones de la Vocación


¿Sabías que la vocación se da a nivel personal y comunitario en varios niveles?

 
El hombre ha sido llamado a la existencia para trascender como persona en un dialogo propio de aceptación y de cooperación con todos los llamados a la existencia (vocación humana); así mismo, es convocado en un proyecto de crecimiento en el amor mediante el llamado a la fe en Cristo Jesús (vocación cristiana), y se expresa de forma concreta y específica por la participación en la misión y vida de la Iglesia, para construcción del Reino de Dios (vocación específica).


Primer Nivel: Vocación Humana


Cada hombre es un ser único e irrepetible, llamado por Dios a la existencia en un proceso de maduración que se descubre como persona, lleno de posibilidades y potencialidades, con limitaciones y necesidades. Este proceso se realiza en relación consigo mismo, con Dios, con los demás y el mundo que le rodea.



Segundo Nivel: Vocación Cristiana


El hombre llamado a la vida, descubre además un llamado a la fe, que es adentrarse a la aventura de un Dios que se le revela en su caminar. Por este segundo llamado descubre que Dios es Padre y que le llama por Jesucristo para ser su hijo en una vida de santidad.


Tercer Nivel: Vocación Cristiana Específica


El llamado a la fe implica una adhesión consciente a Cristo, ya que el encuentro con él transforma a la persona, de manera que el ser cristiano no puede darse de forma abstracta o etérea, sino que pide situarse en una forma de ser cristiano concreto: como laico, como consagrado, como misionero o como ministro ordenado. Así, el proceso de madurez humana y cristiana, se desenvuelve en un compromiso gradual dentro de la Iglesia para el mundo.







AVISO

SE LES INFORMA, DEBIDO A CIERTAS CIRCUSTANCIAS, EL CALENDARIO DEL CICLO 2011-2012, NO SE SUBIRA A LA WEB, HASTA EN UNOS DIAS MAS.

GRACIAS...

ATENTAMENTE
"DESASIMIENTO,AMOR FRATERNO Y HUMILDAD"
COORDINADOR GENERAL, STJ