lunes, 1 de agosto de 2011

PASTORAL FAMILIAR


¿Qué es la Pastoral Familiar?

Los materiales de trabajo que acompañan a la Instrucción Pastoral “Familia santuario de la vida, esperanza de la sociedad, definen Pastoral Familiar como “la acción evangelizadora que realiza la Iglesia, orientada por sus pastores, en la familia y con la familia como conjunto, acompañándola en todas las etapas y situaciones de su camino”.1 Es decir, podríamos definirla como la acción evangelizadora de la Iglesia orientada a hacer de la familia una Iglesia Doméstica.
La Pastoral Familiar se preocupa de la familia como tal, como realidad indivisible, con atención a sus relaciones internas y a su proyecto de vida. Diferenciándose en esto de las otras pastorales, que abordan a la familia desde unos puntos de vista más sectoriales, ocupándose de los miembros de la familia por separado (catequesis, jóvenes, enfermos, tercera edad), o por situaciones o circunstancias concretas (pobreza, emigración, recepción de sacramentos, etc.). Por ello, la Pastoral Familiar deberá coordinarse y complementarse con el resto de pastorales sectoriales y con la catequesis.

La Pastoral Familiar debe ser:

Realista. Supone una comprensión real del plan de Dios sobre la familia, que se realiza en las condiciones concretas en que cada familia vive.
No sectorial. Teniendo en cuenta lo anterior, la Pastoral Familiar no debe reducirse a unos momentos concretos (recepción de sacramentos), ni a un grupo específico de fieles (preparación al matrimonio).2
Integral. Debe abarcar todos los momentos del desarrollo familiar y desde una perspectiva familiar. La familia es la única institución que está presente en todas las etapas de la vida humana, siendo su lógica interna de no especialización a la vez que de una profunda formación afectiva, moral, espiritual comprometida en la vida de cada día.

La Pastoral Familiar acompaña al proceso mismo de la familia y de la formación del sujeto cristiano en la búsqueda de su vocación.
Progresiva. Es consecuencia de lo anterior. Si la Pastoral Familiar debe seguir los momentos del desarrollo del hombre y de la familia, es necesario que se adapte a las etapas distintas en las que se configura una familia3.

Sujeto y agentes de pastoral familiar.

El sujeto de la pastoral familiar es, en primer lugar, el matrimonio, pues este es, no solo el fundamento de la familia, sino el responsable primero de su desarrollo para que responda al plan de Dios sobre ella.

Los agentes de Pastoral Familiar no deben ser en primer lugar expertos en determinadas acciones, más bien les corresponde transmitir a los matrimonios el horizonte propio del plan de Dios que les devuelva la responsabilidad en la propia familia.
De todo lo anterior se desprende que un número importante de agentes de pastoral familiar han de ser matrimonios. Sin embargo, en toda acción pastoral es importante reflejar la imagen de la Iglesia, por ello es importante la presencia del sacerdote, de tal manera que se forme un equipo pastoral.

Tiempos y elementos de la Pastoral Familiar.

La Familiares Consortio divide la Pastoral Familiar en tres tiempos, según los tiempos propios de la familia y los del propio desarrollo personal. Estos tiempos son: preparación, celebración y postmatrimonial.

Si el hilo conductor de toda Pastoral Familiar es la vocación al amor, cada uno de estos tiempos se corresponde con uno de los elementos de identidad que se destacan en esta vocación al amor: ser hijo, para ser esposo y llegar a ser padres. Ser hijo es el primer momento de la vocación al amor, en él se vive la recepción del amor que nos identifica, nos constituye como hombres y nos abre un camino de identificación progresiva dentro de un ámbito familiar. Igualmente ser esposos y ser padres son dimensiones de una misma vocación.
La preparación al matrimonio.

La pregunta que surge, en primer lugar, es si los novios que van a contraer matrimonio están, realmente, bien preparados para ello. Por ello la cuestión de la preparación al sacramento del matrimonio y a la vida subsiguiente, adquiere una especial relevancia y nos aparece como una necesidad pastoral de cara al bien de los esposos, de la Iglesia y de la sociedad.

La Finalidad de esta preparación es ayudar a cada persona a encontrar su vocación y a disponer su vida como respuesta a esta llamada divina a un amor conyugal como un camino de santidad4.

Desde esta perspectiva la pastoral de preparación al matrimonio habrá de realizarse de manera que posamos calificarla como:

DE ANUNCIO, capaz de mostrar la excelencia de la vocación matrimonial.

DE AYUDA Y ACOGIDA, que ofrezca un camino de seguimiento para una auténtica formación en la madurez de la persona.

DIFERENCIADA, acomodada a la diversa condición y formación de las personas.

PROGRESIVA, según el plano de superación y exigencia que comporta siempre la fidelidad al designio sobre las personas.

PRÁCTICA, que tenga en cuenta todas las posibilidades de actuación en este ámbito y la coordinación de las mismas.  







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